Indice

El Gran Sermón sobre

los Fundamentos de la Atención

El texto básico

 


 

 

Maha Satipatthana Sutta

NAMO TASSA BHAGAVATO ARAHATO SAMMA SAMBUDDHASSA

Los Fundamentos de la Atención

 

Así lo he oído. En una ocasión vivía el Buda entre los Kurus, en Kammásadamma, una ciudad de mercado de los Kurus.

Allí el Bienaventurado se dirigió así a los monjes: «Monjes», y ellos le contestaron: «Venerable Señor». Y el Bienaventurado habló como sigue:

Monjes (1), el único camino para la purificación de los seres, para la superación de la pena y las lamentaciones, para la destrucción del dolor y de la aflicción, para alcanzar el recto sendero, para la realización del Nibbána es éste: Los Cuatro Fundamentos de la Atención.

¿Cuáles son esos cuatros? He aquí que (en esta enseñanza) un monje medita practicando la contemplación del cuerpo en el cuerpo (2), fervoroso, comprendiendo claramente y atento, superando la codicia y la aflicción inherentes al mundo; medita practicando la contemplación de las sensaciones en las sensaciones, fervoroso, comprendiendo claramente y atento, superando la codicia y la aflicción inherentes al mundo; medita practicando la contemplación de la mente en la mente (3), fervoroso, comprendiendo claramente y atento, superando la codicia y la aflicción inherentes al mundo; medita practicando la contemplación de los objetos mentales en los objetos mentales, fervoroso, comprendiendo claramente y atento, superando la codicia y la aflicción inherentes al mundo.

1. Monjes. Pali: bhikkhave (plural), bhikkhu (singular). Un bhikkhu es aquél que ha recibido las Ordenes Mayores (upasampada) en una orden monástica budista (sangha) basada en la aceptación del Código de Disciplina (vinaya). En este contexto, sin embargo, el Comentario dice: «Bhikkhu se emplea aquí como ejemplo de aquellos que están dedicados a la práctica de la Enseñanza... Cualquiera que emprenda esta práctica..., se halla comprendido bajo el término Bhikkhu».

2 Las frases «practicando la contemplación del cuerpo en el cuerpo», «la contemplación de las sensaciones en las sensaciones», etc. se repiten para hacer bien comprender al meditador la importancia de permanecer atento y consciente de sí. La atención dirigida al objeto determinado que se ha elegido se sigue manteniendo fija en él, y no se ha desviado al campo de otra Contemplación. Por ejemplo, al contemplar cualquier proceso corporal el meditador, inconscientemente, puede desviarse hacia la consideración de sus sensaciones conectadas con ese proceso corporal. Debe entonces ser plenamente consciente de que ha abandonado su objeto principal y que se ha entregado a la contemplación de sensaciones.Ver pág. 38.

3 En la I .a parte de este libro, los términos palis «mente» (citta) y «objetos mentales» (dhamma) han sido traducidos libremente por «estado de la mente» y «contenido mental» respectivamente, a fin de expresar más claramente su significado.

I. La Contemplación del Cuerpo

1. Atención a la Respiración

Monjes, ¿cómo medita un monje practicando la contemplación del cuerpo en el cuerpo?

Monjes: he aquí que un monje va al bosque, al pie de un árbol o a un lugar solitario, se sienta con las piernas cruzadas, mantiene su cuerpo erguido y su atención alerta (4). Atento aspira y atento espira.

Al hacer una aspiración larga, sabe: «hago una aspiración larga»; al hacer una espiración larga, sabe: «hago una espiración larga». Al hacer una aspiración corta, sabe: «hago una aspiración corta»; al hacer una espiración corta, sabe: «hago una espiración corta». «Consciente de todo el cuerpo (respiración) aspiraré», así se ejercita. «Consciente de todo el cuerpo (respiración) espiraré», así se ejercita; «calmando la función corporal (de respirar), aspiraré», así se ejercita; «calmando la función corporal (de respirar), espiraré», así se ejercita.

De la misma manera que un tornero experto o un aprendiz sabe al labrar una voluta grande: «estoy labrando una voluta grande», o al labrar una voluta corta sabe: «estoy labrando una voluta corta», así el monje al hacer una aspiración larga, sabe: «hago una aspiración larga»; al hacer una espiración larga, sabe: «hago una espiración larga». Al hacer una aspiración corta, sabe: «hago una aspiración corta»; al hacer una espiración corta, sabe: «hago una espiración corta». «Consciente de todo el cuerpo (respiración), aspiraré; consciente de todo el cuerpo (respiración), espiraré», así se ejercita. «Calmando la función corporal (de respirar), aspiraré; calmando la función corporal (de respirar) espiraré», así se ejercita.

Así medita practicando la contemplación del cuerpo en el cuerpo, interna o externamente, o tanto interna como externamente (6). Medita contemplando los factores del origen del cuerpo(7), o medita contemplando los factores de disolución (8) del cuerpo, o medita contemplando tanto los factores del origen como los de disolución' del cuerpo, o tiene consciencia de que «hay un cuerpo» (10) en el grado necesario para el conocimiento y la atención (11). Medita con independencia (12), sin apegarse a nada en el mundo. Así es como el monje medita practicando la contemplación del cuerpo en el cuerpo.

4. Literalmente «poniendo la atención enfrente».

6. Internamente: contemplando su propia respiración; externamente, contemplando la respiración de otro; interna y externamente, contemplando su propia respiración y la de otro alternativamente, con atención ininterrumpida.

7. Los factores originantes (samudaya—dhamma), o sea, las condiciones del origen de la respiración son: el cuerpo en su totalidad, las fosas nasales y la mente.

8. Los factores disolvente vaya—dhamma) son: la disolución del cuerpo, las fosas nasales y la cesación de la actividad mental.

9. La contemplación de ambos, alternadamente.

10. Es decir, sólo existen procesos corporales, sin un alma, un ser o una substancia permanente. La fase correspondiente en las siguientes contemplaciones debe comprenderse de acuerdo a esto.

11. Conocimiento significa aquí la cuádruple Clara Comprensión (ver pág. 52). Atención es la Atención Pura. El meditador debe esforzarse por mantenerse dentro del terreno y del propósito propios de este tipo de práctica. No debe ser desviado por reflexiones, emociones o imágenes mentales evocadas por las Contemplaciones; si surgen deben ser someramente notadas y abandonadas.

12 Con independencia del deseo y de puntos de vista equivocados.

 

2. Las posiciones del cuerpo

Asimismo, Monjes, cuando un monje camina sabe: «estoy caminando»; cuando permanece en pie, sabe: «estoy en pie»; cuando está sentado sabe: «estoy sentado»; cuando se tumba, sabe: «estoy tumbado», y también tiene consciencia de cualquier otra posición—del cuerpo.

Así medita practicando la contemplación del cuerpo en el cuerpo, interna o externamente, o tanto interna como externamente. Medita contemplando los factores del origen del cuerpo, o medita contemplando los factores de disolución del cuerpo, o medita contemplando tanto los factores del origen como los de disolución del cuerpo (13). 0 tiene consciencia de que «hay un cuerpo» en el grado necesario para el conocimiento y la atención. Medita con independencia, sin apegarse a nada en el mundo. Es así como el monje medita practicando la contemplación del cuerpo en el cuerpo.

13 En todas las Contemplaciones del cuerpo, excepto la de la Respiración, los factores originales son: ignorancia, deseo Kamma, alimento y la característica general de la disolución.

3. Atención con Clara Comprensión

Asimismo, Monjes, un monje aplica la clara comprensión al avanzar y al retroceder (14); al mirar hacia delante y al mirar alrededor, aplica la clara comprensión; al extender y encoger los miembros, aplica la clara comprensión; al vestir la ropa y al llevar el bol de limosnas aplica la clara comprensión; al comer, al beber, masticar y saborear aplica la clara comprensión; al obedecer las necesidades naturales aplica la clara comprensión; al andar, permanecer de pie, sentarse, dormirse, al despertar, al hablar y al callar aplica la clara comprensión.

Así medita practicando la comprensión del cuerpo en el cuerpo... (como antes).

Así es colmo el monje medita practicando la contemplación del cuerpo en el cuerpo.

4. Reflexión sobre la Asquerosidad del Cuerpo

Asimismo, Monjes, un monje reflexiona sobre su propio cuerpo, de la planta de los pies hacia arriba y de la coronilla hacia abajo, envuelto en la piel y lleno de impurezas, y piensa así: «En este cuerpo hay: pelo en la cabeza, vello en el cuerpo, uñas, dientes, piel, carne, tendones, huesos, tuétano, riñones, corazón, hígado, pleura, bazo, pulmones, intestinos, mesenterio, estómago, heces, bilis, flemas, pus, sangre, sudor, grasa sólida, lágrimas, grasas líquidas, saliva, mocos, fluido sinovial, orina» (15). Es como tener un saco de provisiones de aquellos con dos aberturas, lleno de diversas clases de grano, tales como arroz de montaña, arroz corriente, alubias, guisantes, sésamo, arroz perlado, y un hombre que tiene buenos ojos lo abre, lo examina y dice: «esto es arroz de montaña, esto es arroz corriente, esto son alubias, esto son guisantes, esto es sésamo, esto es arroz perlado». De la misma manera reflexiona sobre su propio cuerpo de las plantas de los pies hacia arriba y de la coronilla hacia abajo, envuelto en la piel y lleno de impurezas: «En este cuerpo hay: pelo en la cabeza..., orina».

Así medita practicando la contemplación del cuerpo en el cuerpo... (como antes).

Así es como el monje medita practicando la contemplación del cuerpo en el cuerpo.

15 Con la adición posterior de «sesos en el cráneo», estas 32 partes del cuerpo son un tema frecuente de meditación en los países budistas. Para los detalles de la práctica meditativa ver «The Path of Purification» cap. VIII, 8.

5. Reflexión sobre los Elementos Materiales

Asimismo, monjes, he aquí que un monje reflexiona sobre su propio cuerpo, en cualquier lugar o posición que se encuentre, pensando en sus elementos primarios: «En este cuerpo hay el elemento tierra, el elemento agua, el elemento fuego y el elemento aire» (16).

Como un carnicero experto o un aprendiz que, tras sacrificar a una vaca y dividirla en partes, se pone a venderlas en el cruce de cuatro carreteras, de la misma manera el monje reflexiona sobre su propio cuerpo en cualquier lugar o posición que se encuentre, pensando en sus elementos primarios: «en este cuerpo hay el elemento tierra, el elemento agua, el elemento fuego y el elemento aire».

Así es como medita practicando la contemplación del cuerpo en el cuerpo...

Así es como el monje medita practicando la contemplación del cuerpo en el cuerpo.

16 Estos «elementos» (dhatu) son las cualidades primarias de la materia, explicadas por la tradición budista como solidez (tierra), adhesión (agua), calor (fuego) y movimiento (viento o aire). Ver The Path of Purification, cap. XI.

6. Las Nueve Contemplaciones del Cementerio

1. Asimismo, monjes, cuando un monje ve un cuerpo que lleva un día muerto, o dos días muerto, o tres días muerto, hinchado, amoratado y putrefacto, tirado en el osario, aplica (esta percepción) a su propio cuerpo de esta manera: «En verdad que este cuerpo mío tiene también la misma naturaleza, se volverá igual y no escapará a ello».

Así medita practicando la contemplación del cuerpo en el cuerpo...

2. Asimismo, monjes, cuando un monje ve un cuerpo tirado en el osario, que está siendo devorado por los cuervos, los gavilanes, los buitres, las garzas, los perros, los leopardos, los tigres, los chacales o por diversas clases de gusanos, aplica (esta percepción) a su propio cuerpo de esta manera: «En verdad que también mi cuerpo tiene la misma naturaleza, se volverá igual y no escapará a ello...»

3. Asimismo, monjes, cuando un monje ve un cuerpo tirado en el osario, reducido a un esqueleto unido tan sólo por los tendones y con algo de carne y sangre adherido a él...

4. Reducido a un esqueleto unido tan sólo por los tendones, embadurnado de sangre, sin carne...

5. ... Reducido a un esqueleto unido tan sólo por los tendones, sin carne y sin sangre aplica entonces (esta percepción) a su propio cuerpo de esta manera: «En verdad que también mi cuerpo tiene la misma naturaleza, se volverá igual y no escapará a ello...»

6. Asimismo, monjes, cuando un monje ve un cuerpo tirado en el osario y reducido a huesos sueltos esparcidos en todas las direcciones —aquí los huesos de la mano, allí los de los pies, los huesos de las espinillas, los de los muslos, la pelvis, las vértebras, el craneo...

7. Asimismo, monjes, cuando un monje ve un cuerpo tirado en el osario, reducido a huesos blanqueados como una concha...

8. Reducido a huesos de más de un año, amontonados...

9. Reducido a huesos podridos, reducidos a polvo entonces aplica (esta percepción) a su propio cuerpo de esta manera: «En verdad que también mi cuerpo tiene la misma naturaleza, se volverá igual y no escapará a ello».

Así medita practicando la contemplación del cuerpo en el cuerpo, interna o externamente, o tanto interna como externamente. Medita contemplando los factores del origen del cuerpo, o medita contemplando los factores de disolución del cuerpo, o medita contemplando tanto los factores del origen como los de la disolución en el cuerpo. O tiene consciencia de que «hay un cuerpo» en el grado necesario para el conocimiento y la atención. Medita con ¡dependencia, sin apegarse a nada en el mundo.

Así es como el monje medita, practicando la atención del cuerpo en el cuerpo.

II. La contemplación de las sensaciones

Monjes, ¿cómo medita un monje practicando la contemplación de las sensaciones en las sensaciones?

Al experimentar una sensación agradable el monje sabe: «experimento una sensación agradable»; cuando experimenta una sensación dolorosa sabe: «experimento una sensación dolorosa»; cuando experimenta una sensación neutra sabe: «experimento una sensación neutra». Cuando experimenta una sensación mundanal agradable sabe: «experimento una sensación mundanal agradable»; cuando experimenta una sensación no mundanal agradable sabe: «experimento una sensación no mundanal agradable». Cuando experimenta una sensación mundanal dolorosa sabe: «experimento una sensación mundanal dolorosa». Cuando experimenta una sensación no mundanal dolorosa sabe: «experimento una sensación no mundanal dolorosa». Cuando experimenta una sensación mundanal neutra sabe: «experimento una sensación mundanal neutra». Cuando experimenta una sensación no mundanal neutra sabe: «experimento una sensación no mundanal neutra» (17).

Así medita practicando la contemplación de las sensaciones en las sensaciones, interna o externamente, o tanto interna como externamente. Medita contemplando los factores del origen de las sensaciones, o medita contemplando los factores de disolución de las sensaciones, o medita contemplando tanto los factores del origen como los de la disolución de las sensaciones (18). O tiene cons ciencia de que «hay sensaciones» en el grado necesario para el conocimiento y la atención. Medita con independencia, sin apegarse a nada en el mundo.

Así es, monjes, como el monje medita practicando la contemplación de las sensaciones en las sensaciones.

17. Se explican los tipos mundanal (sumisa) y no mundanal (nirámisa) de las tres sensaciones en el Sermón 137 del Majjhima-Nikaya (Colección de sermones Medios). En él se denominan sensaciones mundanales a las «relacionadas con la vida familiar» y sensaciones no mundanales a las «relacionadas con la renunciación». Una sensación agradable no mundanal sería, por ejemplo, la felicidad resultante de la meditación y de la visión cabal de la impermanencia de la existencia. Una sensación no mundanal dolorosa es, por ejemplo, la dolorosa consciencia de las propias imperfecciones y del lento progreso en el sendero de la liberación. Una sensación no mundanal neutra es la ecuanimidad que se adquiere con la visión cabal.

18 Los factores del origen de las sensaciones son: ignorancia, deseo, kamma, impresiones sensoriales (phassa) y la característica general del origen; los factores de disolución son: la desaparición de los cuatro que acabamos de mencionar y la característica general de la disolución.

III. La contemplación de la mente

Monjes, ¿cómo medita un monje practicando la contemplación de la mente en la mente? (ver nota 3).

He aquí que un monje, cuando hay pasión en la mente sabe que hay pasión, y cuando no hay pasión en la mente sabe que no la hay; cuando hay odio en la mente sabe que hay odio, y cuando no hay odio en la mente sabe que no lo hay; cuando la mente está ofuscada sabe que está ofuscada, y cuando la mente no está ofuscada sabe que no lo está; cuando la mente está disminuida sabe que está disminuida (19); cuando está distraída sabe que está distraída (20); cuando la mente está desarrollada, sabe que está desarrollada (21); cuando la mente no está desarrollada, sabe que no lo está (22); cuando la mente está en estado superable, sabe que es superable (23); cuando está en estado no superable, sabe que no es superable (24); cuando la mente está concentrada, sabe que está concentrada, y cuando la mente no está concentrada, sabe que no lo está; cuando la mente está liberada, sabe que está liberada (25) cuando la mente no está liberada, sabe que no lo está.

Así medita practicando la contemplación de la mente en la mente, interna o externamente, o tanto interna como externamente. Medita contemplando los factores del origen de la mente, o medita contemplando los factores de disolución de la mente, o medita contemplando tanto los factores del origen como los de la disolución de la mente (26). O tiene consciencia de que «hay mente» en el grado necesario para el conocimiento y la atención. Medita con ¡dependencia, sin apegarse a nada en el mundo.

Así es, monje, cómo el monje medita practicando la contemplación de la mente en la mente.

19. Se refiere a la rigidez mental y a la indolencia; incluye también estados tales como el letargo, la lentitud de los reflejos, las vacilaciones, las tensiones internas debidas a la represión, etc.

20. Se refiere a los estados de intranquilidad de la mente, e incluye la agitación, incostancia, deseo de cambio, etc.

2. El estado de consciencia que carazteriza las Absorciones meditacionales a los

niveles de la materia sutil y de lo inmaterial (rúpa y arúpa jhana).

22. La consciencia ordinaria del estado de existencia sensorial.

23. La consciencia del estado de existencia sensorial, puesto que hay otros esta

dos superiores a ella.

24. La consciencia de las esferas de materia sutil y de lo inmaterial, puesto que no hay estados mundanos superiores a ellas.

25. Liberada temporalmente de las corrupciones, bien sea a través del desarrollo meditacional de la Visión Cabal que le libera de determinados estados perniciosos por la fuerza de sus opuestos, o bien a través de la Absorción (jhána).

26. Los factores del origen de la Mente o Consciencia son: ignorancia, deseo, kamma, cuerpo y mente (nama—rupa), y las características generales del origen; los factores de disolución son: la desaparición de estos cuatro y la característica general de la disolución.

IV. La contemplación de los objetos de la mente

Monjes, ¿cómo medita un monje practicando la contemplación de los objetos de la mente en los objetos de la mente? (ver nota 3).

1. Los Cinco Obstáculos

He aquí que un monje medita practicando la contemplación de los objetos de la mente en los objetos mentales constituidos por los cinco obstáculos (27). Y ¿cómo practica la contemplación de los objetos de la mente en los objetos mentales formados por los cinco obstáculos?

He aquí, monjes, que cuando el apetito sensual (28) está presente en él, el monje sabe: «hay apetito sensual en mí». Sabe cómo surge el apetito sensual que no existía previamente; sabe cómo se rechaza el apetito sensual que ha surgido y sabe cómo ya no vuelve a surgir en el futuro el apetito sensual que se ha rechazado.

Cuando la ira está presente el monje sabe: «hay ira en mí», y cuando la ira está ausente sabe: «no hay ira en mí». Sabe cómo surge la ira que no existía previamente; sabe cómo se rechaza la ira que ha surgido y sabe cómo ya no vuelve a surgir en el futuro la ira rechazada.

Cuando la pereza y el sopor están presente en él, el monje sabe: «hay pereza y sopor en mí»; cuando la pereza y el sopor están ausentes sabe: «no hay pereza ni sopor en mí». Sabe cómo surgen la pereza y el sopor que no existían previamente; sabe cómo se rechazan la pereza y el sopor surgidos y sabe cómo ya no vuelven a surgir en el futuro la pereza y el sopor rechazados.

Cuando el desasosiego y la ansiedad están presentes en él sabe: «hay desasosiego y ansiedad en mí»; cuando el desasosiego y la ansiedad están ausentes sabe: «no hay desasosiego ni ansiedad en mí». Sabe cómo surgen el desasosiego y la ansiedad que no existían previamente; sabe cómo se rechazan el desasosiego y la ansiedad surgidos, y sabe cómo ya no vuelven a surgir en el futuro el desasosiego y la ansiedad rechazados.

Cuando la duda está presente en él, el monje sabe: «hay duda en mí»; cuando la duda está ausente sabe: «no hay duda en mí». Sabe cómo surge la duda que no existía previamente; sabe cómo se rechaza la duda surgida y sabe cómo ya no vuelve a surgir en el futuro la duda rechazada (29).

Así medita practicando la contemplación de los objetos mentales en los objetos mentales, interna o externamente, o tanto interna como externamente. Medita contemplando los factores de disolución de los objetos mentales, o medita contemplando tanto los factores del origen como los de la disolución de los objetos mentales 29. O tiene consciencia de que «hay objetos mentales» en el grado necesario para el conocimiento y la atención. Medita con independencia, sin apegarse a nada en el mundo.

Así es, monjes, como el monje medita practicando la contemplación de los objetos mentales en los objetos mentales constiuidos por los cinco obstáculos.

27 Estos cinco obstáculos (ni varana) son los principales impedimentos para el desarrollo de la mente. Deben suspenderse temporalmente para alcanzar las Absorciones y también la Concentración de Acceso (upacára—samñdhi) que es necesaria para el pleno desarrollo de la Visión Cabal. Véase The Five Mental Hindrance, S. Nyanaponika Thera (Buddhist Publication Society, Kandy 1961)

28. Se refiere al deseo de los objetos de cualquiera de los cinco sentidos corporales.

29 Los factores del origen son aquí las condiciones que producen los Obstáculos, tales como la errónea reflexión sobre los objetos atrayentes, etc. Los factores de disolución son las condiciones que hacen desaparecer los Obstáculos, por ejemplo, la recta reflexión.

2. Los Cinco Agregados del Apego

Asimismo, monjes, un monje medita practicando la contemplación de los objetos mentales constituidos por los cinco Agregados del Apego. ¿Cómo practica la contemplación de los objetos de plación de los objetos mentales constituidos por los cinco Agregados del Apego? (30)

30. En palí Upádána—kkhanda. Estos cinco grupos constituyen lo que llamamos personalidad. Es porque hacemos de ellos objetos de apego (upadana), que se perpetúa la existencia en forma de repetidos nacimientos y muertes.

He aquí que un monje piensa: «Así es la forma material, así surge la forma material, así desaparece la forma material; así es la sensación, así surge la sensación, así desaparece la sensación; así es la percepción, así surge la percepción, así desaparece la percepción; así son las formaciones mentales; así surgen las formaciones mentales, así desaparecen las formaciones mentales; así es la consciencia, así surge la consciencia, así desaparece la consciencia».

Así medita practicando la contemplación de los objetos mentales en los objetos mentales, interna o externamente, o tanto interna como externamente. Medita contemplando los factores del origen de los objetos mentales o medita contemplando los factores de disolución de los objetos mentales, o medita contemplando tanto los factores del origen como los de la disolución de los objetos mentales (31). O tiene consciencia de que «hay objetos mentales» en el grado necesario para el conocimiento y la atención. Medita con independencia, sin apegarse a nada en el mundo.

Así es, monjes, como el monje medita practicando la contemplación de los objetos mentales formados por los Cinco Agregados del Apego.

31. Los factores del origen y de la disolución del Grupo de la Forma Material son los mismos que los de las posturas corporales (nota 13). Para las Sensaciones, Percepciones y Formaciones Mentales ver nota 18. Para la Consciencia nota 26.

3. Las Seis Esferas Internas y Externas de los Sentidos

Asimismo, monjes, un monje medita practicando la contemplación de los objetos mentales constituidos por las seis esferas internas y las seis externas de los sentidos. ¿Cómo practica la contemplación de los objetos mentales en los objetos mentales formados por las seis esferas internas y las seis externas de los sentidos?

He aquí, monjes, que un monje conoce el ojo, conoce las formas visuales y conoce la atadura (32) que surge dependiendo de ambos (el ojo y las formas); sabe cómo surge la atadura que no existía previamente, sabe como se rechaza la atadura surgida y sabe cómo ya no vuelve a surgir en el futuro la atadura rechazada.

Conoce el oido y los sonidos..., la nariz y los olores..., la lengua y los sabores..., el cuerpo y los objetos táctiles..., la mente y los objetos mentales y conoce las ataduras que dependen de ellos. Sabe cómo surgen las ataduras que no existían previamente, sabe cómo se rechazan las ataduras surgidas y sabe cómo ya no vuelven a surgir en el futuro las ataduras rechazadas.

Así medita practicando la contemplación de los objetos mentales en los objetos mentales, interna o externamente, o tanto interna como externamente. Medita contemplando los factores del origen de los objetos mentales o medita contemplando los factores de disolución de los objetos mentales o medita contemplando tanto los factores del origen como los de la disolución de los objetos mentales (33). O tiene consciencia de que «hay objetos mentales» en el grado necesario para el conocimiento y la atención. Medita con independencia, sin apegarse a nada en el mundo.

Así es, monjes, como el monje medita practicando la contemplación de los objetos mentales en los objetos mentales formados por las seis esferas internas y las seis externas de los sentidos.

32. Según las Colecciones de Sermones (Sutta—Pitaka), las diez principales Ataduras (samyojana) son: 1, creencia en la personalidad; 2, escepticismo; 3, creencia en la purificación a través de las observancias externas, las reglas y los ritos; 4, sensualidad; 5, malevolencia; 6, deseo de existencia en materia sutil; 7, deseo de existencia inmaterial; 8, engreimiento; 9, desasosiego; 10, ignorancia. Estas diez Ata duras de la mente pueden surgir a través de las percepciones incontroladas de cualquiera de los seis sentidos. Su «no volver a surgir en el futuro» se produce por medio de la obtención de los Cuatro Estados de Perfección, a saber: el Ingreso en la Corriente (sota patti) que conduce a la liberación, y los tres subsiguientes. Ver The Word of the Buddha, Nyanatiloka (Buddhist Publication Society, Kandy 1959). La explicación dada en el Comentario al Sermón hace referencia a una lista de las Ataduras algo distinta, que se emplea en el Abhidhamma, la Colección Filosófica del Canon Budista.

33 Los factores originantes de las diez esferas de los sentidos corporales son: ignorancia, deseo, kamma, alimento y la característica general del origen; los factores de disolución son la característica general de la disolución y la desaparición de la ignorancia, etc. Los factores originantes y disolventes de la esfera mental son los mismos que los de la consciencia (nota 26); los factores de la esfera mental externa (es decir, los objetos mentales) son los mismos de las sensaciones (nota 18).

4. Los Siete Factores de la Iluminación

Asimismo, monjes, un monje medita practicando la contemplación de los objetos mentales en los objetos mentales constituídos por los siete factores de la iluminación. Y ¿cómo practica la contemplación de los objetos mentales en los objetos mentales formados por los siete factores de la iluminación? (34).

Monjes, he aquí que cuando la atención que es factor de iluminación está presente en él el monje sabe: «hay en mí la atención que es factor de iluminación»; cuando la atención que es factor de iluminación está ausente sabe: «no hay en mí la atención que es factor de iluminación». Y sabe cómo surge la atención que es factor de iluminación que no existía previamente, cómo se produce la perfección en el desarrollo de la atención surgida que es factor de iluminación.

Cuando la investigación de la realidad (35), la energía, el éxtasis, la tranquilidad, la concentración, o la ecuanimidad están presentes en él, el monje sabe: «hay en mí la investigación de la realidad (o la energía o el éxtasis, o la tranquilidad, o la concentración, o la ecuanimidad) que es factor de iluminación», y cuando están ausentes sabe: «no hay en mí la investigación de la realidad, etc., que es factor de la iluminación. Sabe cómo surge cada factor de iluminación que no existía previamente, y cómo se produce la perfección en el desarrollo de cada factor de iluminación que ha surgido.

Así medita practicando la contemplación de los objetos mentales interna o externamente, o bien tanto interna como externamente. Medita contemplando los factores del origen de los objetos mentales, o medita contemplando los factores de disolución de los objetos mentales, o medita contemplando tanto los factores del origen como los de la disolución de los objetos mentales (36). O tiene consciencia de que hay «objetos mentales» en el grado necesario para el conocimiento y la atención. Medita con independencia, sin apegarse a nada en el mundo.

Así es, monjes, como el monje medita practicando la contemplación de los objetos mentales en los objetos mentales constituidos por los siete factores de iluminación.

34 Para una explicación más detallada véase The Seven Factors of Enlightenment, de Piyadassi (Buddhist Publication Society, Kandy).

35. Dhamma—vicaya. Según los comentarios, el término dhamma no significa, en este caso, la enseñanza del Buda, sino que se refiere a los fenómenos fisicos y mentales (nama y Rupa—dhamma) según se ofrecen a la mente del meditador a la luz del primer factor de iluminación, o sea la «Atención».

36. Precisamente las condiciones que conducen al origen y disolución de los Factores de Iluminación comprenden en este caso los factores del origen y disolución.

5. Las Cuatro Nobles Verdades

Asimismo, monjes, un monje medita practicando la contemplación de los objetos mentales en los objetos mentales, constituidos por las Cuatro Nobles Verdades. Y ¿cómo practica la contemplación de los objetos mentales en los objetos mentales formados por las Cuatro Nobles Verdades?

He aquí, monjes, que un monje sabe según la realidad: «Esto es sufrimiento»; sabe según la realidad: «éste es el origen del sufrimiento»; sabe según la realidad: «ésta es la cesación del sufrimiento»; sabe según la realidad: «éste es el sendero que conduce a la cesación del sufrimiento».

Monjes, ¿cuál es la Noble Verdad del Sufrimiento?

El nacimiento es sufrir, la vejez es sufrir, morir es sufrir, la pena, las lamentaciones, el dolor, la aflicción, el desconsuelo son sufrir; la no obtención de lo que se desea es sufrir. En pocas palabras, los cinco Agregados del Apego son sufrir.

¿Qué es nacimiento? El nacimiento de los seres pertenecientes a uno u otro orden de seres, su nacer, su origen, su concepción, su ingreso en la existencia, la manifestación de los Agregados, la adquisición de las esferas sensoriales, a todo esto se le llama nacimiento.

¿Qué es envejecer? Envejecer es el avejentamiento de los seres que pertenecen a uno u otro orden de seres, su debilitamiento, decrepitud, encanecimiento y arrugamiento; el decaimiento de su fuerza vital, el desgaste de sus facultades sensoriales, a todo eso se le_ llama envejecer.

¿Qué es morir? La partida y desaparición de los seres pertenecientes a uno u otro orden de seres, su destrucción, su desvanecimiento, muerte, la conclusión de su período vital, la disolución de los Agregados, el abandono del cuerpo, a esto se le llama muerte.

¿Qué es pena? La pesadumbre que surge por esta o aquella pérdida o desgracia que nos ocurra, el pesar, el estado pesaroso de la mente, la pena íntima, el desconsuelo íntimo, esto se llama pena.

¿Qué es lamentación? Todo aquello que por esta o aquella pérdida o desgracia que nos ocurra, sea queja y lamento, al quejarse y lamentarse, el estado de queja y lamento, a esto se le llama lamentación.

¿Qué es dolor? El dolor corporal, lo corporalmente desagradable, las sensaciones dolorosas e ingratas producidas por el contacto corporal, a esto se le llama dolor.

¿Qué es aflicción? El dolor mental y lo mentalmente desagradable, las sensaciones dolorosas o ingratas producidas por el contacto mental, a esto se le llama aflicción.

¿Qué es desconsuelo? La angustia y el desconsuelo que surgen por esta o aquella pérdida o desgracia que nos ocurra, el estado de angustia y desesperación, a esto se llama desconsuelo.

Y ¿qué es sufrir por la no obtención de lo que se desea? En los seres que están sujetos al nacimiento surge el deseo: ¡Ojalá que no estuviéramos sujetos al nacimiento! ¡Ojalá que no tuviésemos otro nacimiento por delante! En los seres sujetos al envejecimiento, enfermedad, muerte, pena, lamentación, dolor, aflicción y desconsuelo surge el deseo: «¡Ojalá que no estuviésemos sujetos a estas cosas!, ¡ojalá que tuviésemos ya estas cosas por delante!». Pero esto no puede obtenerse por el mero deseo, y la no obtención de lo que se desea es sufrir.

Y ¿qué (quiere decir la frase): «en pocas palabras, los cinco Agregados del Apego»? Son los Agregados de la forma material, las sensaciones, las percepciones, las formaciones mentales y la consciencia. Esto es lo que se llama: «En pocas palabras, los cinco Agregados del Apego son Sufrimiento».

Monjes, ¿cuál es la Noble Verdad del Origen del Sufrimiento?

Lo que da lugar a nuevos nacimientos es el deseo, que ligado al placer y a la avidez, encuentra siempre nuevo deleite, ahora aquí, ahora allá; a saber: el Deseo Sensual, el Deseo de una Existencia (Eterna), y el Deseo de la No Existencia.

Mas ¿dónde surge el deseo?, ¿dónde echa raíces? En cualquier parte del mundo en la que haya cosas deliciosas y agradables, allí es donde surge el deseo y arraiga.

El ojo, el oído, la lengua, la nariz, el cuerpo y la mente son deliciosos y agradables. Allí es donde surge el deseo y arraiga.

Las formas visuales, los sonidos, los olores, los gustos, las impresiones corporales y los objetos mentales son deliciosos y agradables: allí es donde el deseo surge y arraiga.

La consciencia visual, la consciencia auditiva, la consciencia olfativa, la consciencia del sabor, la consciencia del tacto y la consciencia de la mente... El contacto (el séxtuple que surge a través de cada uno de los sentidos), la sensación nacida del séxtuple contacto, el séxtuple acto de la voluntad (que se inclina a las formas visuales, etc.), el séxtuple deseo, la séxtuple formación de conceptos (relativos a las formas visuales, etc.), el séxtuple discurrir: todo esto es delicioso y agradable: allí es donde surge el deseo y arraiga.

Monjes, esta es la Noble Verdad del Origen del Sufrimiento (37)

Monjes, ¿cuál es la Noble Verdad de la Cesación del Sufrimiento?

Es precisamente el total desvanecimiento y extinción de este deseo, su renuncia y abandono, la liberación y el desapego de él.

Pero, ¿dónde puede abandonarse este deseo, dónde puede extinguirse?

En cualquier parte del mundo en la que haya cosas deliciosas y agradables: allí es donde puede abandonarse este deseo, allí puede extinguirse. La vista, el oído, la nariz, la lengua, el cuerpo y la mente son deliciosos y agradables. Allí es donde puede abandonarse este deseo, allí puede ser extinguido. Las formas visuales, los sonidos, los olores, los gustos, las impresiones corporales y los objetos mentales, allí es donde puede abandonarse este deseo, allí puede extinguirse.

La consciencia visual, la consciencia auditiva, la consciencia olfativa, la consciencia del sabor, la consciencia del tacto y la consciencia de la mente...

El contacto (el séxtuple que surge a través de cada uno de los sentidos), la sensación nacida de este séxtuple contacto, el séxtuple acto de la voluntad, el séxtuple deseo, la séxtuple formación de conceptos, el séxtuple discurrir: todo esto es delicioso y agradable, allí es donde este deseo puede ser abandonado, allí puede extinguirse.

Monjes, esta es la Noble Verdad de la Cesación del Sufrimiento (38).

Monjes, ¿cuál es la Noble Verdad del Sendero que conduce a la Cesación del Sufrimiento?

Es este Noble Octuple Sendero: Recta Comprensión, Recto Pensamiento, Recta Palabra, Recta Acción, Recto Sustento, Recto Esfuerzo, Recta Atención, Recta Concentración.

Monjes, ¿qué es la Recta Comprensión? Comprender el sufrimiento, comprender el origen del sufrimiento, comprender la cesación del sufrimiento, comprender el sendero que conduce a la cesación del sufrimiento: esto es Recta Comprensión.

¿Qué es Recto Pensamiento? Pensamientos libres de codicia, pensamientos libres de rencor, pensamientos libres de crueldad: esto es Recto Pensamiento.

¿Qué es Recta Palabra? Abstenerse de mentir, de chismorrear, de palabras ásperas, de conversaciones vanas: esto es Recta Palabra.

¿Qué es Recta Acción? Abstenerse de matar, de tomar lo que no nos ha sido dado, del adulterio: esto es Recta Acción.

¿Qué es Recto Sustento? Cuando el noble discípulo, evitando una forma de vida equivocada, obtiene su sustento de una recta forma de vida. Esto es Recto Sustento.

¿Qué es Recto Esfuerzo? He aquí que un monje aviva la voluntad para evitar que surjan estados perniciosos y no saludables, hace un esfuerzo, estimula su energía, aplica bien la mente y brega con tesón. Para vencer los estados perniciosos y no saludables que hayan surgido, aviva la voluntad, hace un esfuerzo, estimula su energía, aplica bien la mente a ello y brega con tesón. Para suscitar estados beneficiosos que aún no hayan surgido, activa la voluntad, hace un esfuerzo, estimula su energía, aplica bien la mente a ello y brega con tesón. Para mantener los estados beneficiosos que hayan surgido, para no descuidarlos sino, antes bien, hacerlos crecer y llevarlos a su plena madurez y perfecto desarrollo, aviva la voluntad, hace un esfuerzo, estimula su energía, aplica bien la mente a ello y brega con tesón: esto es Recto Esfuerzo.

¿Qué es Recta Atención? He aquí que un monje medita practicando la contemplación del cuerpo en el cuerpo, practicando la contemplación de las sensaciones en las sensaciones, la contemplación de la mente en la mente, la contemplación de los objetos mentales en los objetos mentales, fervoroso, comprendiendo claramente y atento, superando la codicia y la aflicción inherentes al mundo: esto es Recta Atención.

¿Qué es Recta Concentración? He aquí que un monje desapegado de los objetos de los sentidos, desapegado de las cosas no saludables, entra en la primera absorción que nace del desapego, va acompañada de formación de conceptos y de pensamiento discursivo y está llena de rapto y alegría. Al cesar la formación de conceptos y el pensamiento discursivo, y obtener la tranquilidad interior y la unificación de la mente, el monje entra en un estado sin formación de conceptos ni pensamiento discursivo, que es la segunda absorción, nacida de la Concentración y llena de rapto y alegría. Tras desvanecerse el rapto, permanece ecuánime, atento, claramente consciente y experimenta en su persona ese sentimiento del que los nobles dicen: «Feliz es el hombre que posee ecuanimidad y atención». Así penetra en la tercera absorción. Tras abandonar el placer y el dolor, la cuarta absorción, purificada por la ecuanimidad y la atención. Esto es Recta Concentracion.

Monjes, ésta es la Noble Verdad del Sendero que conduce a la Extinción del Sufrimiento.

Así medita practicando la contemplación de los objetos mentales en los objetos mentales, interna o externamente, o bien tanto interna como externamente. Medita contemplando los factores del origen de los objetos mentales, o medita contemplando los factores de disolución de los objetos mentales, o medita contemplando tanto los factores del origen como los factores de la disolución de los objetos mentales 39. Ó tiene consciencia de que «hay objetos mentales» en el grado necesario para el conocimiento y la atención. Medita con independencia, sin apegarse a nada en el mundo.

Así es, monjes, como el monje medita practicando la contemplación de los objetos mentales en los objetos mentales constituidos por las Cuatro Nobles Verdades.

En verdad, monjes, que aquél que practique estos cuatro Fundamentos de la Atención de esta manera, durante siete años, puede esperar que se produzcan en él uno de estos dos resultados: el Conocimiento Supremo (40) aquí y ahora, o si aún le quedara un resto de apego, el estado Sin Vuelta (41).

Monjes, ni siquiera siete años. Si una persona practicara estos cuatro Fundamentos de la Atención de esta manera durante seis años..., cinco años..., cuatro años..., tres años..., dos años..., durante un año, entonces podría esperar que se. produzcan en él uno de estos dos resultados: el Conocimiento Supremo aquí y ahora, o, si aún le quedara un resto de apego, el estado Sin Vuelta.

Monjes, ni siquiera un año. Si una persona practicara estos cuatro Fundamentos de la Atención de esta manera durante siete meses..., seis meses..., cinco meses..., cuatro meses..., tres meses..., dos meses..., un mes..., durante medio mes podría esperar que se produzca en él estos dos resultados: el Conocimiento Supremo aquí y ahora, o, si aún le quedara un resto de apego, el estado Sin Vuelta.

Monjes, ni siquiera medio mes. Si una persona practicara estos cuatro Fundamentos de la Atención de esta manera durante siete días, podría esperar que se produzca en él uno de estos dos resultados: el Conocimiento Supremo aquí y ahora, o, si aún le quedara un resto de apego, el estado Sin Vuelta.

Por esto se ha dicho: «Este es el único camino, monjes, para la purificación de los seres, para la superación de la pena y las lamentaciones, para la destrucción del dolor y la aflicción, para alcanzar el recto sendero, para la realización del Nibbána: los Cuatro Fundamentos de la Atención.

Así habló el Bienaventurado. Los monjes acogieron las palabras del Bienaventurado con alegría en el corazón.

 


37. En este texto se explica la Verdad del Sufrimiento, no con las palabras acostumbradas, sino en términos que corresponden a la práctica concreta del Satipattha na. De forma impresionante, el ejercicio de la atención pone al descubierto una y otra vez las raíces del sufrimiento cuando encuentra las diversas manifestaciones del deseo en la séxtuple experiencia sensorial y en las funciones mentales que a ella se refieren y de ella se ocupan. Esta parte del Sermón puede también tomarse como una ilustración de ciertas partes de la sección sobre las Seis Esferas de los Sentidos y particularmente de la declaración: «Sabe cómo surge la atadura que no existía previamente». Este texto es un ejemplo más de lo que significa la repetida declaración «contempla los factores del origen...».

38 La Tercera Verdad se explica aquí igualmente en términos que corresponden a la observación real de cómo el deseo cesa en los varios ejemplos expuestos. Tales observaciones pueden hacerse cuando el origen del deseo ha sido atentamente notado (ver lo anteriormente expuesto). Este acto de notar con atención necesariamente parará el continuo flujo del deseo, dado que la observación desapegada y el deseo no pueden ir juntos. Esta sección ilustra la aseveración: «Sabe cómo se rechaza la atadura surgida». La consciencia repetida de la cesación del deseo en casos individuales proporcionará un vislumbre de la Cesación Final o Nibbana, y esa experiencia fortalecerá la convicción de que ese propósito es susceptible de ser logrado.

39 Los factores del origen y disolución de las Verdades deben comprenderse como el surgimiento y desaparición del Sufrimiento o del Deseo, y como los factores que fomentan o inhiben el desarrollo del Sendero. La Verdad de la cesación no se incluye en esta contemplación dado que el Nibbana no tiene origen ni disolución.

40. Añña, es decir, el conocimiento de la emancipación final o Perfección (arahatta).

41. O sea, sin vuelta al mundo de la existencia sensorial. Este es el último estado antes del logro de la meta final de la Perfección.

 


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