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Cosas de la misma especie

Dong Zhongshu (195 - 115 a. de C.)

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Cuando se vierte agua en el suelo,
ésta evita las partes secas
y va hacia las que están húmedas.
Si dos troncos se colocan en el fuego,
éste evita el mojado y enciende el seco.
Todas las cosas rechazan lo que es distinto
y se unen a lo que es igual.
Por eso,
cuando dos «Chi» son similares,
coalescen;
cuando dos notas se corresponden,
resuenan.
La prueba empírica de esto
es muy clara:
prueba de afinar un chin.
La nota Kong o la Shang
de otros instrumentos de cuerda
resonarán por si mismas.
 
Del mismo modo,
las cosas hermosas
llaman a otras cosas
en la clase de las hermosas,
las repulsivas llaman a otras
en la clase de las cosas repulsivas.
Esto proviene del modo complementario
en que se corresponden
las cosas de la misma clase.
Las cosas se llaman unas a otras,
lo igual con lo igual,
un dragón trayendo lluvia,
un abanico apartando el calor,
el sitio donde ha estado un ejército,
llenándose de zarzas.
Las cosas hermosas o repulsivas,
todas tienen un origen.
Si se cree que construyen el destino
es porque nadie conoce
dónde esta su origen.
No hay ningún suceso
que no dependa para su inicio
de algo anterior al que responde,
porque pertenece a la misma categoría
y por eso se mueve.
 
Como he dicho,
cuando se toca la nota Kong en el chin,
otras cuerdas Kong cercanas
reverberan por si mismas
en resonancia complementaria;
es un caso de cosas comparables,
afectadas de acuerdo con la clase a que pertenecen.
Son movidas por un sonido no provocado en ellos,
y acompañando al movimiento y la acción,
describen el fenómeno
como un «sonar espontáneo» y,
dondequiera que haya reacción mutua
sin nada visible para explicarlo,
suelen describir el fenómeno como sucedido
«espontáneamente así».
Pero en verdad no hay nada
«espontáneamente así.»
Cada cosa en el universo
está sintonizada con ciertas otras,
y cambia cuando éstas cambian.

 

 

 


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