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Entendiendo la Historia

Escrito de Si Ma Chien

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El hombre vive su cuerpo
entre cielo y tierra
y su vida dura tanto
como la de la mosca de verano,
como el paso de un
                    potro blanco
visto por una rajadura en la pared.
Así todo,
durante esos pocos años
vive apenado
temiendo que sus méritos
no sean reconocidos y
lamentando que
una vez muerto,
su nombre
pronto
          será olvidado.

Por eso,
desde los grandes emperadores,
a los reyes menores y
el más común de los mortales,
desde los cortesanos hasta
los ermitaños en sus alejadas cuevas y chozas,
todo el mundo
de un modo u otro
se preocupa por estas cuestiones.
¿Y por qué?
Porque todos tienen su corazón
robado
por el ansia de la
                inmortalidad.

 
¿Y a qué inmortalidad
               podemos aspirar ?

 
No más que a tener el propio nombre
inscripto en un libro.
 
Si el mundo no tuviera libros,
si cada época no tuviera
sus historiadores,
entonces esos hombres sabios como
Yao y Shum,
o los tiranos como
Jie o Zhou
una vez muertos y
perdida su forma,
antes de que la tierra de sus tumbas
se alise,
lo bueno y malo de ellos
se habría confundido,
esfumado,
y ambas,
belleza y maldad,
se habrían perdido para siempre.

Pero, mientras exista la
Oficina de Historia,
mientras los libros continúen existiendo,
aunque los hombres
mueran
y entren en la noche y silencio
eternos,
sus actos permanecerán,
brillarán como las estrellas de la Vía Láctea.

De modo que,
cuando alguien quiere estudiar el pasado
lo único que tiene que hacer es
quitar un libro de su estante
para que su espíritu entre en contacto con el pasado.
No necesitará salir de su casa y
su vista alcanzará los mil años.
Verá lo que hicieron
los buenos
y querrá emularlos,
verá lo que hicieron
los perversos
y sus pensamientos
se volverán introspectivos.

Liu Zhiji, 661-721, Shi Tong, cap. XI *

 

 

xiang, eco

 
 
 
Veamos entonces
qué puede contarnos al respecto
nuestro amigo
          Si Ma Chien,
aquel que perdiera sus testículos
por defender a un general valiente
ante un rey malhumorado.
 
En el libro de historia más famoso de China,
el Shi Chi,
encontramos:

-Diez tablas cronológicas,
-Ocho tratados,
-Treinta familias hereditarias,
-Setenta biografías,
-Un total de 130 artículos con unos
526.000 caracteres,

Y ahora veamos una de esas biografías: 


Lu Buwei,
Riqueza y Poder

Lu Buwei fue un mercader muy hábil
de Yangdi quien,
viajando de acá para allá,
comprando barato y vendiendo caro,
acumuló una buena fortuna.
En el año 40
del reinado de Zhaoxiang de Qin
(267 d. de Cristo),
el príncipe heredero murió y
dos años después
el rey designó como heredero
a su segundo hijo, Anguo.
Este príncipe tenía veinte hijos y
una concubina
de quien estaba muy enamorado
y a la que había designado
Princesa Consorte
con el título de Señora Huayang,
pero
con ella no había tenido hijos.

 
De otra de sus concubinas,
una joven de la familia Xia,
y de la que ya se había distanciado,
tenía un hijo llamado Zichu;
uno de los más jóvenes de todos sus hijos.
Este Zichu
había sido enviado a un estado vecino, Zhao,
como rehén y garantía
de que no serían invadidos,
pero sin mucha coherencia en el gesto
ya que Qin seguía haciendo de las suyas
con los Zhao.
De modo que los Zhao
no tenían gran respeto por el pobre Zichu,
al que trataban bastante mal y
tenía que conformarse
con lo poco que le daban
para su sustento.
 

 
Un día
Lu Buwei visitó Handan,
la capital de Zhao
y charlando en el mercado
se enteró de la suerte de Zichu
y pensó:
He aquí una rara mercancía
que merece venir a para a mis arcones.
Buscó contactarse con él y
una vez reunidos,
y luego de beber unas copas, hablar
del tiempo y demás prolegómenos,
fue al grano y
le dijo:
-Yo podría acrecentar tus puertas.
Zichu se rió y
le dijo:
-¿No te convendría más
que crezcan tus propias puertas?
-No entiendes lo que quise decir:
puedo mejorar las mías
si alargo las tuyas,
le contestó Lu Buwei.
Zichu entendió
y le pidió silencio.
Buscaron un lugar más seguro
para seguir conversando y
allí le pidió Zichu:
-Explicate bien.
-El rey de Qin está ya muy viejo
y su hijo Anguo es el heredero del trono.
Sé que Anguo está muy enamorado
de la señora Huayang pero
no tuvo hijos con ella,
pero con ella decidirá quién será
su sucesor.
Tienes veinte hermanos y
por una simple cuestión de orden en el tiempo
difícilmente llegues a heredero.
No te estiman mucho en tu reino,
te han enviado aquí de rehén,
y ya se olvidaron de vos.
Y estando tan lejos de la corte
no tienes ninguna chance
de poder tramar algo en tu favor.
-Es cierto, dijo Zichu, pero,
¿qué puedo hacer?
Lu Buwei le dijo:
-Eres pobre y vivís en tierra extranjera.
No tienes nada como
para enviar de presente a tu familia o como
para atraer seguidores de tu causa.
También yo soy pobre,
pero si me lo permites,
te puedo ofrecer mil monedas de oro y
viajar a Qin en tu nombre,
en donde me presentaré
ante el señor Anguo y la señora Huayang
y les demostraré que eres
un heredero apropiado.
Zichu bajó su cabeza y
le dijo:
-Si llegara el día,
tal como tu lo pronosticas,
espero me permitas compartir
el gobierno de Qin contigo.
 

 
Entonces Lu Buwei tomó 500 monedas de oro y
se las dio a Zichu para que
las invirtiera en conseguir seguidores y
con otras 500 compró objetos valiosos,
regalitos y juguetes
y marchó con ellos rumbo a Qin.
 
Una vez allí sobornó a
unos sirvientes de la corte y
logró tener una entrevista
con la hermana mayor de la señora Huayang
y a ella le dio los presentes
para que sean entregados
a la señora Huayang
de parte de Zichu,
del cual contó lo virtuoso,
amable,
bien preparado y educado que era,
cómo había logrado cantidad de amigos
entre los Señores de los otros estados y que
en cantidad de ocasiones
lo había escuchado exclamar
la admiración que sentía por la Señora y cómo
extrañaba a su padre
y al hermano heredero...
La Señora Huayang quedó muy satisfecha.

Luego Lu Buwei fue trabajando
a la hermana mayor
de modo que,
como si fuera cosa de ella,
le sugiriera algunas ideas a la Señora:
"Todo el mundo sabe que
cuando uno tiene solo su belleza
como moneda de cambio,
cuando la belleza se esfuma,
el amor que antes le tuvieron
se enfría.
Ahora puede que se sienta
protegida por el príncipe,
pero cuando el tiempo pase,
más teniendo en cuenta
que no le dio un heredero,
el príncipe buscará a
                              otra dama.

Es ahora que debería buscar,
la Señora,
el apoyo de algún heredero
entre los hijos del príncipe,
pero uno que sea leal
                              a ella.

Alguien a quien proteger y cuidar
como a un propio hijo.
De modo tal que,
mientras el príncipe siga vivo,
sea reverenciada,
pero cuando se terminen
los cien años de vida a que ojalá llegue,
y el que la Señora llamaba ´hijo´
herede y sea Rey,
no tendría que temer a la pérdida de favor
en la corte.

Esto es lo que se llama
´Decir palabras que valen
por mil años de ganancias´.

Pero este es el momento
de establecer con firmeza
las raíces
para que cuando la belleza
se esfume y el amor se enfríe,
sólo sea necesario estar ahí
con las palabras justas
y ser escuchada.
Zichu es un hombre valioso
y está en los últimos puestos,
sabe que por sucesión normal
no tiene ninguna chance
de acceder al trono.
Además,
su madre no goza de ningún favor
y ya fue olvidada,
de modo que ofrecerá
toda su devoción a vos.
Si usas tu poder
para quitarlo a él de la
desgraciada situación en la que está y
lo conviertes en heredero,
entonces vos,
hasta el fin de tus días,
contarás con los favores
del estado de Qin."
 

 
La señora Huayang
quedó convencida de inmediato y
esperó a encontrarse a solas con su marido y,
luego de un momento en silencio,
casualmente comentó que Zichu,
aquel hijo enviado como rehén a Zhao,
había resultado ser un muchacho notable y
que todos los que venían de aquel Estado
hablaban muy bien de él.
Entonces,
ella estrechó su abrazo y
con lágrimas en sus ojos,
le dijo:
“Yo tuve la inmensa fortuna
de haber sido traída
a tus habitaciones,
pero no la suficiente
como para haber podido darte
un hijo.
Te lo ruego,
dame a Zichu como hijo
y nombralo a él como heredero
de modo que yo tenga
a quién poder confiar mi vida!”
 
El señor Anguo,
como era de esperar,
consintió,
y mandó tallar un sello de jade
con tal promesa,
lo dividió en dos como era costumbre
y entregó una de las mitades
a la Señora Huayang.
Prometió que Zichu,
en su momento,
sería su heredero.
Luego enviaron presentes a Zichu
y pidieron a Lu Buwei
que oficiase de tutor del joven
quien de pronto
se volvió muy famoso
en el reino.
 

 
Para ese entonces,
Lu Buwei había conocido a
una damita,
la más bella de Handan,
muy graciosa bailando,
y la había llevado a su casa.
Al tiempo quedó embarazada de él.
 
Zichu,
durante una fiesta
le echó el ojo a la joven y
en un momento,
bastante borracho,
se puso de pie,
propuso un brindis por Lu Buwei
y pidió que se le concediese
la compañía de la
encantadora señorita.
A Lu Buwei
no le gustó nada la idea,
pero recordando que tenía invertido
en Zichu
todos sus recursos
con la esperanza de una mejor cosecha,
tuvo que hacer de tripas corazón y
le presentó la dama a Zichu.
 
La joven no habia dicho nada
de su preñez y
llegada la fecha
tuvo un hijo
al que llamó Zheng.
 
A su tiempo Zichu,
convencido de que el hijo era de él,
la hizo su consorte.
 

 

En el año 50 de su reinado
(257 a. de C.)
el rey Zhaoxiang de Qin
atacó y mantuvo asediada
la ciudad de Handan y,
cuando la situación se volvió crítica,
los hombres de Zhao
quisieron matar a su rehén, Zichu.
Zichu y Lu Buwei
complotaron juntos
distribuyendo 600 monedas de oro
entre los oficiales que los custodiaban
y lograron escapar de la ciudad,
llegar a las fuerzas de Qin
y regresar a casa.
Entonces los hombres de Zhao
pensaron en matar a
su esposa e hijo pero,
como la joven era hija
de una familia acomodada de Zhao,
ambos,
madre e hijo
escaparon a la venganza.
 
 
El rey Zhaoxiang de Qin
murió en el año 56 de su reinado
(251 a. de C.)
y fue sucedido por el príncipe Anguo
y la señora Huayang como reina
y Zichu fue coronado como
príncipe heredero.
El estado de Zhao
se vio obligado a enviar
a la mujer de Zichu y su hijo
al estado de Qin.
El rey de Qin murió
al año de subir al trono
y fue sucedido por Zichu
con el nombre de
rey Zhuangxiang,
y de inmediato nombró a Lu Buwei
su canciller
y a su madre adoptiva
Reina Madre Huayang.
Luego nombró a Lu Buwei
marqués de Wenxin
con el salario equivalente al de
100.000 hogares en Henan y Luoyang.
 

 

Pero le duró poco el éxito
a Zichu,
murió misteriosamente
a los tres años de su reinado
y el príncipe Zheng
lo sucedió en el trono,
quien nombró primer ministro a
Lu Buwei y le dio
el honroso nombre de
Zhonchu Lu, o
                   el tío Lu.

El nuevo rey era joven
y su madre
ahora la reina madre,
volvió a ser amante,
en secreto,
de Lu Buwei, quien,
para entonces ya contaba con
10.000 sirvientes bajo sus órdenes.

 

 

Por esa época,
los otros reinos vecinos
estaban en franca competencia
por tomar la supremacía y
acopiaban armas y acrecentaban sus ejércitos
y a Lu Buwei le pareció necesario
montarse en la competencia
antes de que los otros
los superasen en poderío.
Para lo cual
comenzó a reclutar aliados,
llegando a tener unas
3.000 personas que vivían
de lo que él les daba.
También fue una época
de florecimiento cultural,
con varios sabios escribiendo libros
y a Lu Buwei se le ocurrió
que él también tenía que dejar uno
para la posteridad,
de modo que mandó transcribir
todo lo que había aprendido
en esos años de lucha y esfuerzo,
en unos 20.000 caracteres y,
como creía haber dejado sentado
todo lo posible en su obra,
la llamó
“Los anales
de la primavera y el otoño
del Señor Lu”,
obra que,
crean o no,
ha llegado hasta nuestros días.


 

 

Muy orgulloso de su obra,
Lu mandó colgar un ejemplar
en el mercado de la ciudad
con un cartel en el que se ofrecían
1000 monedas de oro
al letrado que encontrara
que faltaba o sobraba algo
en la obra.
 
El tiempo pasó
y el jovencito rey llegó a hombre
y como hombre a Emperador de Qin,
pero su madre,
              la Reina Madre,
no dejó de actuar torcido.
Al punto que Lu Buwei
comenzó a temer
que todos sus logros
se fueran por la borda
a causa de la conducta impropia
de su amante.
Así que buscó
un modo de quitársela de encima.
Se enteró de que había un muchacho,
un tal Lao Ai,
que cargaba el cipote
más grande de todo el imperio
y se las ingenió para que
el rumor del portento
llegara a los oídos de
la Reina Madre,
muy seguro de cuál sería
el efecto de tal novedad.
Cuando ella se enteró
de la demasía de Lao Ai,
tal como supusiera Lu Buwei,
pidió que le fuese llevado
a sus habitaciones.
Lu Buwei consintió,
pero primero lo hizo acusar de traición
o algo por el estilo
y mandó que lo castracen
y le dijo a la reina madre
que la castración sería
una estratagema para que después
pudiese ser llevado al harén
como un eunuco más,
pero que no preocupara,
que las pertenencias de Lao Ai
quedarían intactas.
Así entonces,
la reina sobornó a los oficiales
encargados del castigo y
el reo fue llevado enterito
a las habitaciones de la reina madre.
De las que no salían
en todo el día y,
al poco tiempo,
la reina madre
¡quedó embarazada!
Temiendo se castigada,
armó toda una historia
por la cual ella tenía que viajar,
por causa de un oráculo,
a una ciudad alejada
por un tiempo para purificarse
de unas malas influencias espirituales.
Lao Ai,
como miembro de su corte,
iría con ella, por supuesto,
y sus mil sirvientes.
 
En el año 9 del reinado
(238 a. de C.)
alguien sopló al rey
que Lao Ai no era realmente
un eunuco,
sino que era el amante de
la Reina Madre,
quien había ya tenido
dos hijos de él,
los cuales habían sido escondidos y,
que ya había sido acordado que,
cuando mueriese el actual rey,
uno de ellos
sería nombrado su sucesor.
 
El rey ordenó a sus oficiales
que investigaran la veracidad de la denuncia,
incluso el rumor que indicaba que Lu Buwei
estaba al tanto de todo.
A los nueve meses Lao Ai
y todos sus parientes
fueron ejecutados,
sus hijos fueron encontrados
y también asesinados,
todos los seguidores de Lao Ai
que no fueron ejecutados
fueron deportados,
y las pertenencias de él y de
la reina madre,
confiscadas.
 
También quería el rey
(sin saber que en realidad
era su propio padre)
mandar a matar a Lu Buwei,
pero los servicios de éste
habían sido ejemplares,
y cantidad de gente importante
pidió que le perdonase,
de modo que no se atrevió a ordenarlo.
En cambio lo destituyó
y le ordenó dejar la ciudad imperial
y trasladarse a Henan.
Luego,
el rey fue persuadido
de que también perdonara a
la reina madre
y le permitiese retornar
a su residencia en Xianyang.
 
Al tiempo
llegó a oídos del rey
el rumor de que muchos seguidores
y gente importante
estaban viajando a Henan
para reunirse con Lu Buwei.
Temiendo que hubiera
un complot en puertas,
el rey mandó una carta a Lu Buwei
en la que le decía:
“¿Qué es lo que has hecho por Qin
para que Qin deba pagarte con
100.000 sueldos en Henan?
¿Qué relación tienes con el rey de Qin
como para que seas llamado Tío Lu?
Sería bueno que tomaras a tus gentes
y te trasladaras a Shu.”
 
Lu Buwei,
temiendo que este fuera
el comienzo de una serie
de insultos y humillaciones,
decidió acortar sus sufrimientos,
tomó veneno y
murió.
 
Poco tiempo después
murió la Reina Madre,
quien fue enterrada junto a su esposo,
el Rey Zhuanxiang
en Zhiyang.

 

Y así fue cómo terminó
la historia de Lu Buwei.

 

 

 

 

 

___________________________
* Y como me gustó tanto la imágen ese potro blanco apenas visto por entre la rajadura de la pared, me puse a buscar su original en chino. Encontré que Liu Zhiji está citando a Chuang Tzu, o Zhuangzi como le dicen ahora, de su capítulo XXII, que dice textualmente:

人生天地之间,若白驹过郤,忽然而已。

y que Carmelo Elorduy tradujo como:
"La vida del hombre, entre el Cielo y la Tierra, no es más que el pasar de un caballo visto por una rendija: un instante no más."

de modo que Liu le agregó lo de la mosca de verano, que no aporta mucho y debilita, me parece, la imagen de la fugacidad que nos dejara Chuang Tzu. Voy a traducir caracter por caracter:

人 生 天 地 之 间,
ren sheng tian di zhi-jiang
hombre vida cielo tierra entre

若 白 驹 过 郤,
ruo bai ju guo xi
parecer blanco potro cruzar rajadura

忽 然 而 已。
hu-ran er-yi
repentino nada más

 

 


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