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El Han Fei

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Han Fei fue un estudioso, pensador, escritor y aspirante a funcionario que despertó la atención del rey de Qin, pero ni bien comenzó su carrera de funcionario, fue víctima de los tejes y manejes de un adversario celoso, acusado de conducta impropia y obligado a cometer suicidio en el año 233 a. de C.

 

El observador del tocón


En la antiguedad,
cuando los hombres eran unos pocos y
las criaturas salvajes abundaban,
apareció un sabio que con maderas
armó unas construcciones
que sirvieron a los hombres
para guarecerse de los lobos, tigres y leones
que los atormentaban.
La gente estaba tan feliz que
lo nombraron rey del mundo,
llamandoló el Gran Constructor.
Por aquella época la gente comía frutas,
algunas verduras, mejillones y almejas.
Pero los alimentos que almacenaban
se pudrían y los enfermaban y
muchos morían.
Entonces un sabio,
frotando dos maderas,
logró hacer fuego y cocinó los alimentos y
a partir de ahí la gente no se enfermó más
y el sabio fue reverenciado
y se lo llamó El Hombre del Fuego.
Ya en la edad media las inundaciones
arrasaban con poblaciones enteras pero
Cun y Xia hicieron unos canales
que desviaron el agua y
así evitaron grandes calamidades.
No hace mucho,
hubo unos reyes sumamente crueles,
pero fueron destituídos por Tang y Zhou.

Ahora bien,
si se hubieran construido cercas de palos o
frotado palos para hacer fuego
en la época de las inundaciones,
hubiera sido ridículo por completo.
Y si alguien hubiera sugerido
construir canales para
evitar las atrocidades de los reyes violentos,
también hubieran sido tenido por inútiles.
Los sabios en realidad
no toman los logros del pasado
e intentan aplicarlos a la época actual,
lo que hacen es analizar las necesidades actuales
y actuar en consecuencia.

Había un granjero en Zhou
quien araba la tierra y en su campo
había quedado el tocón de un árbol.
Un día,
un conejo salió corriendo y
chocó contra el tronco y
se quebró el cuello.
Al verlo,
el granjero dejó el arado y
se quedó sentado cerca del tocón
esperando que otro conejo
corriera la misma suerte.
Pero no obtuvo más conejos,
ese invierno no tuvo qué comer
porque descuidó sus tareas y
fue motivo de bromas
de todos sus vecinos.

Por eso les digo que todos aquellos
que se valen de las normas del pasado
para governar hoy en día,
pueden se llamados con justeza
Observadores del Tocón.

 

Pero ¡cuidado!
esta anécdota
sirvió luego de excusa
en la gran quema de libros y
asesinato de letrados...,
para evitar que la gente se quede
“observando el tocón”
de los hechos del pasado.

 

 


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