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del Lie Tzi

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Lie Tzi

Así se conoce a este libro, por el nombre de su autor. Poco más se sabe, incluso se duda de su historicidad. Algunos lo ubican en el 600 a. de C. pero historiadores más modernos creen que, aunque esté referenciado a la antigüedad, el libro comenzó a circular en el año 300 de nuestra era.

cambio constante

 

Veamos que nos dice, leo al azar:

Poseer el Camino

Preguntaron al ministro:
-¿Puede poseerse
el Camino?
-Si ni siquiera ese cuerpo
es tu propiedad,
¿cómo habrías de poseer
el Camino?
-¡Cómo que no es mi cuerpo!,
¿de quién es entonces?
-Es la forma que te fue dada por
cielo y tierra.
La vida que te anima
no es algo que te pertenezca,
es una armonía entre fuerzas,
que te fue concedida
por un tiempo
por el cielo y la tierra.
Tu naturaleza y
destino
tampoco son tus
posesiones,
sino el curso trazado por
cielo y tierra.
Los hijos tampoco son tus
posesiones,
te los han cedido
cielo y tierra,
sacándolos de tu cuerpo
del mismo modo que
un insecto
se arranca su vieja piel.
De modo que viajas
sin saber a dónde vas,
permaneces
sin saber sostenido por qué y
te alimentas
sin saber cómo lo haces.
Eres el aliento de
cielo y tierra
que va de aquí para allá,
¿cómo habrías de
                poseerlo?

 

nubes flotando traen mensajes de lejos
 

El modo de robar

El señor Cuo era muy rico,
el señor Chiang, muy pobre.
Este último visitó a Cuó y
le preguntó el método que había utilizado.
-Soy muy bueno robando,
le contestó,
al año de empezar a robar,
ya me podía mantener a mí mismo,
después de tres años,
tenía más que suficiente y
empecé a ayudar a los vecinos...
Chiang se fue muy contento con la respuesta
pero no entendió el modo en que debía robarse y
empezó a entrar en casas saltando tapiales,
rompiendo puertas y ventanas y
tomando los objetos de valor que encontraba.
Al poco tiempo fue descubierto y
castigado.
Cuando cumplió su pena
fue a ver al señor Cuo y
le contó lo mal que le había ido...
-Es que no entendiste nada...,
te voy a contar con más detalle:
Yo escuché que el cielo tiene sus estaciones y
la tierra sus beneficios.
Esos beneficios que la tierra obtiene
de las estaciones del cielo
es de lo que yo me apropio:
Del beneficio de la lluvia sobre la tierra
obtengo cosechas;
levanto paredes y techos y
encierro animales que crecen de la tierra,
robo peces y tortugas al agua,
pájaros al aire,
todo lo cual es posesión del cielo,
por eso digo que las robo,
pero no son de otra gente ni mías,
así,
tomando lo que es del cielo
no recibo represalias.
En cambio las joyas,
objetos de oro, las monedas y billetes,
y las prendas de seda,
todos son productos de los hombres,
no son producto del cielo,
y por tanto
si los robas
tendrás represalias de los hombres.
 
Chiang no quedó muy conforme con la respuesta y
consultó a Tonguó,
quién le dijo:
-¿Pero acaso no es ese cuerpo que usas un robo?
Si hasta cuando te nutres con corrección del yin y el yang
que te mantienen vivo
estás robando,
¿cómo no va a ser un robo
el apropiarte de cosas tan ajenas a ti?
En realidad,
la miríada de cosas que pueblan cielo y tierra
no son sino una sola cosa,
de modo que reclamar cualquier cosa
como propia,
¿no es una estupidez?
El modo en que roba Cuo
está en armonía con ese todo,
de modo que no hay represalias para él,
pero lo que vos robabas
eran objetos privados
y por eso fuiste castigado.
Pero de todos modos,
distingas o no
entre común y privado,
siempre estás robando.



     humildad

 

 
También es del Lie Tze
aquella historia del hombre
que vivía con muchos monos:
Un año la cosecha no fue muy buena y
hubo que racionar un poco la comida.
Avisó a sus monos:
-Monos,
a partir de mañana
comeremos tres cazos de arroz por la mañana,
pero sólo dos por la noche...
Los monos protestaron mucho y
el hombre les dijo entonces:
-Bueno monos,
tienen razón,
vamos a aumentar la comida:
por la mañana
comeremos dos cazos
pero por la noche
¡comeremos tres!
 
Y todos los monos aplaudieron contentos.


 

 

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