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Lo que cuentan los traductores

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Los problemas para traducir del chino son innumerables, comenzando con el significado del texto original. Por precisas que sean las imágenes, por clara que se tenga le emoción subyacente a que se hace referencia, qué fue lo que se dijo puede ser muy difícil de dilucidar, al punto que, a veces, si de antemano no se sabe qué dice un texto es imposible de deducir. El lenguaje mismo está construido con ambigüedades. En general en los poemas no hay tiempo verbal, no hay género, no hay persona y para completar, los verbos son habitualmente omitidos. Algunos adverbios funcionan como verbos, los pronombres son raramente usados, y prácticamente jamás en poesía. No hay un solo punto de vista a que atenerse, no hay unidades de tiempo ni de espacio.

La puntuación es un fenómeno moderno, ni soñar su existencia en los textos antiguos, en donde ni siquiera se señalan los versos sino que se escribe de corrido. El final de algunas líneas, el paralelismo verbal, y algún que otro elemento estructural ayudan a descifrar el significado.

Y dentro de los estilos, el Tzu tiene menos especificaciones aún lo que ayuda a que sean más oscuros a nuestros ojos todavía. Una línea de tres caracteres, por ejemplo

´este´ ´primavera´ ´llegar´

puede tener docenas de interpretaciones

ha llegado la primavera-la primavera está llegando – llega la primavera

desde que llegó la primavera

cuando llegue la primavera-cuando llegó la primavera-cuando llega la primavera

si llegara la primavera-si hubiera llegado la primavera -cuando esté por llegar la primavera

Y hasta puede que la primavera ni siquiera sea el tema en cuestión. No hay modo de saber si el poeta está hablando de un cambio en el clima, o si se refiere a la posible visita de alguien. La línea puede tener tácito el pronombre, cualquier pronombre.

El llegó en primavera

Si yo llegara en primavera

Cuando ellos lleguen en primavera

Cuando usted llegó en primavera

Cuando ella llegó en primavera

El tiempo verbal y el pronombre pueden variar en cada ejemplo. Quizá la línea que precede, o la que sigue aportan la pista para acertar el sentido o abren nuevas posibilidades. A veces el contexto ayuda. Otras, complica aún más en vez de solucionar las ambigüedades. Y dado que tomar prestadas líneas enteras de otros poemas no es visto como plagiarismo sino como signo de erudición y de elegancia, y no se utilizan comillas, toda la línea puede estar tomada de otro poema… Lo que puede abrir un nuevo espectro de posibilidades, siempre y cuando sea reconocida la sita y se sepa de quién proviene…

Hasta la persona puede cambiar dentro del poema y a veces ora habla él, ora ella, sin que se lo aclare, por supuesto. La línea entre la sobreinterpretación y el mero balbuceo es muy delgada. Las ambigüedades que fueron intencionales muchas veces son difíciles de dejar tal cual, y otras, es imposible de aclarar las que no son intencionales.

El chino es un idioma netamente tonal, cosa que no lo es el castellano y tampoco funcionan de igual modo en ambos idiomas el tema de la rima, mucho menos sonora en chino, que es un idioma muy homófono, que en castellano que raramente lo es y en donde la rima suena muy intencional, marcada y hasta arcaica.

La mayoría de las figuras a que se refieren los poemas, son históricas y harto conocidas por los lectores cultos chinos. Se entremezcla mucho la vida de las personas con lo que hicieron en ella. Se puede apelar a el sentido haciendo referencia a la vida de una persona y cuestiones biográficas se remiten al trabajo que realizó.

Se ha llegado a decir que sólo puede leer un texto quien ya sabe con anterioridad qué es lo que dice, y que es imposible encarar el estudio sin la guía de un maestro que indique y enseñe qué leer en lo escrito.

Y todos los esquemas varían de un estilo a otro, de una época a otra. La estética durante la d. Sung despreciaba lo superficial. Lo que se valoraba era algo más bien inefable, la esencia, y los intentos eran de transmitirla por todos los medios. El chi era lo esencial, lo que diferenciaba el arte de la artesanía. La realidad interior: Si no hay chi en un poema, es un mero conglomerado de palabras.

Las alusiones fueron muy comunes dentro de la poesía. Y si sumamos la homogeneidad de la cultura china, que durante cientos de años se estudiaron y memorizaron el mismo grupo de poemas y se llevaron vidas muy similares, con ideales similares, concluimos que en este contexto tan homogéneo, unas pocas palabras pueden representar mucho, desde actuar por similitud o por contraste, y todo ello puede dar una nueva dimensión al poema. Cualquiera que no haya participado de esta cultura puede quedar ajeno a cantidad de estas alusiones que son quizá el alma de la obra.

Durante la dinastía Sung, por ejemplo, la naturaleza estaba presente en la vida cotidiana. Los tiempos del día, los tiempos del año, plantas, animales, el sol, la luna, las estrellas, todo ello era importante. La mayoría de la simbología utilizada provenía de la naturaleza. Flores y pimpollos, con su belleza efímera sugieren la feminidad y el paso del tiempo. Las flores del ciruelo, las primeras en aparecer, solas y en un paisaje todavía nevado, también implican soledad y reclusión. Un sauce solitario suele ser un símbolo frecuente de mujer, pero sus ramas sacudidas por el viento suelen representar una despedida. Tradicionalmente se plantaba a los sauces en las riveras de los ríos y alrededor de los muelles en dónde se despedía a quienes partían. Otro árbol del que se valían para expresar sentimientos es el banano, sobre cuyas hojas la lluvia hace un ruido característico, y es utilizado para representar la pena. El wu t´ung, el último árbol en perder las hojas representa al otoño, el paso del tiempo, el fin de la profusión, de la fragancia y a veces, de la juventud. La pareja de patos mandarines, imagen que las jóvenes habitualmente bordan en seda, representan la felicidad conyugal. Las golondrinas, por su costumbre de mantener una pareja simbolizan fidelidad, y por su hábito migratorio, su ir y venir, lo mismo que el de los gansos silvestres, simbolizan el cambio de las estaciones, la llegada del otoño, el fin del verano, el paso del tiempo. Su libertad para volver contrasta con el lamento de quien no puede regresar a su tierra, con quien extraña y no puede regresar.

Los gansos silvestres también son tomados como mensajeros recordando a Su Wu, del s. 1 a. de C. quien, prisionero por 19 años, envió un mensaje a su casa atado en la pata de un ganso silvestre. Un verso nos dice: “los gansos ya pasaron, me han quedado diez mil mensajes sin enviar”.

El cucú, el ruiseñor, el chotacabras, cantan en el final de la primavera y su canto es onomatopéyico para: “tu no puedes volver al hogar”. El canto del grillo y de la cigarra también son onomatopéyicos: para ´frío´ y para ´malo´.

El p´eng es un pájaro que vuela a gran altura y migra al sur, es representativo de la longevidad, una historia que se remonta a Chuang Tzu.

En cuanto a la luna, primero hemos de tener presente que el calendario chino es lunar. Las festividades consecuentemente se asocian a las fases de la luna. La luna llena une a quienes separados la miran. Estas separaciones son particularmente sentidas durante el festival de la luna llena en otoño, cuando es costumbre contemplarla y se recuerda a los ausentes, no necesariamente amantes. Otro festival relacionado con las fases de la luna es el de la primer luna del año, en donde la atmósfera es carnavalesca, plena de romances y juerga. Una de las pocas ocasiones en que las mujeres confinadas a sus habitaciones, las dejaban salir y se unían a toda la población en las calles, en donde deambulaban durante tres días y tres noches en plena fiesta. Las calles estaban iluminadas por miles de linternas que llevaban los paseantes, con formas de peces, dragones y flores.

En la cara de la luna los chinos ven un conejo, un sapo y un árbol de laurel. Y la diosa de la luna, Ch´ang O, voló a ella gracias a un elixir de la inmortalidad que le robó a su marido, y se quedó a vivir allí con una corte de seres etéreos.

Entre las estrellas, las más mencionadas son Altair y Vega, El Cochero y La Joven Tejedora, una vez amantes ahora separados por la Vía Láctea, que se encuentran una vez al año, el séptimo día del séptimo mes, día en que las jóvenes visten sus mejores ropas.

El Festival de la Comida Fría, en que se conmemora un hecho desgraciado cuando un monarca condenó a morir quemado, injustamente, a uno de sus servidores más sabios, y ese día se apagaban todos los fuegos durante tres días. Y también luego, con la renovación de todos los fuegos, se conmemoraba a todos los muertos y se celebraba la llegada de la primavera. Durante esos días eran frecuentes las salidas a pasear por el campo a disfrutar de la naturaleza.

Los chinos tienen una especial afección por las metonimias y las sinécdoques. Pequeños elementos pueden estar haciendo referencia a una historia por todos conocida. Como por ejemplo las referencias que puedan hacerse a la bella Wang Chao-chung, también conocida como Min-fei, cortesana bajo Han Yüan-ti 45 AD. Al parecer en esa época era común que el emperador eligiera sus concubinas luego de mirar los retratos que habían hecho de ellas. Era costumbre sobornar a los pintores para que disminuyan defectos o realcen bellezas y al parecer Chao-chung era demasiado pobre o demasiado orgullosa para hacerlo, de modo que nunca fue notada por el emperador quien un día la dio como trofeo a un jefazo de frontera para sellar un tratado. Cuando se presentó frente al emperador para despedirse, éste se dio cuenta de su error pero ya era tarde. Luego fue representada en innumerables pinturas haciendo el largo viaje a la frontera de china para vivir entre bárbaros. A partir del s. III una pintura muy común de ella es a caballo tocando el pi-pa. También hay una leyenda que cuenta que su tumba en el desierto siempre tiene pasto verde encima. Representa la quintaesencia de la vida en el exilio.

Y debemos tener en cuenta que para cualquier poeta chino, todos los poetas son sus contemporáneos. Puede contestar a un poema escrito hace cientos de años tal como si le hubiera llegado hoy enviado por un amigo vecino. Y da por sentado que su respuesta es comprendida en ese tono, ya que para todos esto es así.

En cuanto a mi trabajo, lo que muestro en estas páginas, no es algo terminado. Todo lo contrario, es un borrador que se corregirá tantas veces como veces encuentre el modo de mejorar lo escrito. Es un simple atrevimiento por el ansia de compartir algo que me desborda.

No se aferren a las palabras, busquen lo que ellas están indicando, lo que señalan. Como el dedo que apunta a la luna no es la luna, estas palabras apuntan a una experiencia y tratan de guiar lo mejor posible hacia ese algo que siempre permanece esquivo. Pido disculpas por las carencias y el júbilo que hace que comparta mi asombro.

 

Yi

Incertidumbre, duda

 

 

Si se tiene más interés en el tema, hay un libro recomendable, en Inglés, Chinese Poetry, de Wai Lin Yip, del que traduje -a las apuradas- su prólogo y puede consultarse aquí.

Si se quiere conocer algo más acerca del idioma Chino haga click aquí

 

 


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