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Otros poemas de la d. Han y Wei

del 200 a. de C. al 400 d. de C.

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Antes de seguir adelante he de mencionar que dejo fuera de mis notas ex-profeso algunos temas: El I-Ching, Confucio, Lao Tze y el Budismo Chino. No por falta de interés, o porque me falte material, todo lo contrario. Pero en este caso sigo el consejo del Tao Te Ching o el de Wittgenstein: de lo que no se puede hablar… mejor callar. Además, ¡se ha dicho tanto ya! ¡Y tan errado! No está en mi ánimo desasnar a nadie. Dejemos el ocultismo a los ocultistas. Por sus obras los reconoceréis, ya se dijo.

Sigamos con los atardeceres bajo las ramas de los sauces, miremos lo que el agua lleva, ¡tan poco el tiempo que tenemos! Gotas de rocío a la salida del sol, ¿cuánto dura una flor en su rama, la belleza de aquella adolescente airosa? Estemos atentos, eso es todo.

 

Casi nunca duró mucho una época de paz en China. Al finalizar la dinastía Han también cayó la influencia de los confucionistas que la habían apuntalado. Ahora era el turno de los taoístas y sus ideas de libertad, espiritualidad e imortalidad. Vuelven a expresarse sentimientos profundamente arraigados en el corazón de los chinos, el desastre que trae la guerra, la fugacidad del amor, y de la vida. Otra vez la muralla como testigo de inútiles matanzas, corridas a un lado y otro de su paredón, huesos, y familias que quedan esperando el regreso de sus seres queridos reclutados para combatir en la frontera o entre facciones rebeldes.

 

El lamento de Xiang Yu (232 – 202)

En el año 202 cuando Xiang Yu, que desafiara a los fundadores de la dinastía Han, Lio Ban y sus seguidores, fue vencido y rodeado por sus enemigos, compuso esta canción de despedida para su caballo Alazán y su concubina la Señora Yu:

 
Mi fuerza arrasó con colinas
mi brillo opacó al mundo.
Pero los tiempos corren en mi contra y
el Alazán ya no puede galopar más.
Si el Alazán ya no puede seguir,
¿qué puedo hacer yo?
¡Ah!, Yu, mi Yu,
             ¿qué será de ti?

 

El viento de otoño

Emperador Wu de los Han, Lu Chie (157 – 87 a. de C.)

Ascendió como emperador a los 16 años. Este poema fue compuesto durante un viaje oficial junto a sus ministros en el barco imperial. Extraña a su amada que quedó en el palacio y en este poema se lamenta por cómo terminó abruptamente su juventud al ser llamado por su obligación de gobernar.

 
Se levanta el viento de otoño, vuelan nubes blancas,
pasto y árboles comienzan a amarillear, los gansos vuelan al sur.
Las orquídeas han florecido, los crisantemos huelen dulces.
Pienso en mi amada Señora, no puedo olvidar.
Una pagoda flotante cruza el río Fen,
a medio camino, las olas se levantan.
Flautas y tambores mantienen el ritmo de los remos
y soy asaltado por tristes pensamientos,
¡qué pocos fueron los años de juventud, y que cierta la vejez!
 
 

Li Furen

Este poema fue compuesto por el emperador Wu cuando murió su amante Li Furen

 
Ya no se escucha el sonido de su ropas de seda.
En el piso de jade se acumula el polvo.
Su habitación vacía está fría y silenciosa.
Las hojas secas se acumulan junto a su puerta.
Extraño tanto a mi amada,
¿cómo calmar al corazón?
 
 
Escrito a comienzos del otoño, en el Estanque de Aguas Saltarinas
Liu Fuling, Emperador Zhao de los Han (95 – 74 a. de C.)
 
En otoño,
cuando los días son claros,
y el agua se llena de ondas
es tan agradable dejarse ir flotando
y con mano suave recoger flores de loto del estanque.
El viento fresco es placentero,
y comenzamos a cantar al compás de los remos.
Las nubes son brillantes,
se dispersan con la luz del atardecer,
la luna se pone bajo el río plateado.
Disfrutar este placer durante 10.000 años
¡aún no sería suficiente!
 
 
 
El primer hijo
Kong Rong
Era descendiente de Confucio. Fue condenado a muerte por Cao Cao. Siempre decía: “Mientras mi casa esté llena de visitas y mis jarrones de vino, ¡seré feliz!”
 
El viajero regresa a su casa con alegría
de una ausencia de poco más de un año.
Con su mirada busca a su adorado hijo-
su mujer llora tirada en el piso.
 
Le susurran: él se ha ido. Al resplandor
del atardecer, más allá de la puerta,
se ve una lápida que recibe al amo
que vuelve demasiado tarde.
 
Se arroja sobre el pequeño túmulo
junto al cual crecen flores silvestres.
Sus huesitos yacen en los Rápidos Amarillos,
su carne ya cenizas, desparramada por ahí.
 
Oh, hijo que no llegaste a conocerme,
y que partiste al olvido
habrás de vagar como un fantasma
solitario sin amigos.
Oh, hijo, mi pequeño retoño
contigo enterraré todas mis esperanzas y temores.
 
Baja su cabeza apenado y
las lágrimas corren por su cara.
La vida es incierta, él lo sabe,
¡pero esta partida tan prematura!
 
 
Poema de las Siete Tristezas
Wang Can (177 – 217)

Provenía de una acomodada familia de los Han que habían servido al imperio por varias generaciones, pero él se sumó a las fuerzas que se levantaron bajo Cao Cao. Este poema lo compuso cuando tuvieron que escapar de Chang An en el 192.
 

Cuando la revolución empañó la capital del Oeste,
tigres y lobos se sumaron al desastre.
De modo que decidí huir hacia el Norte,
lejos de Jin, junto a las tribus Man.
Mis parientes me vieron partir con gran pena,
mis amigos se acercaron a darme ánimo.
Más allá de las murallas de la ciudad no hay
más que huesos desparramados por toda la pradera.
Más adelante en el camino encontré a una mujer hambrienta
que había dejado a su bebé abandonado entre unos pastos y
miraba a otro lado como queriendo no escuchar el llanto.
Se enjugó las lágrimas y siguió su camino.
“Si ni siquiera sé yo en qué momento caeré muerta,
cómo podría cuidar a mi hijo?”
Apuré mi caballo y me aparté de ella,
no pude soportar lo que tenía para decirme.
Un poco más adelante subí hasta el montículo Baling
y luego giré mi montura y miré hacia Chang An
y ahí comprendí el viejo poema Termina la Primavera*,
lo que se veía era suficiente
¡a cualquiera se le rompería el corazón!
 
_______

*Agradable fin de la primavera
pastizales empapados por el rocío...
Me despierta mi propio gemido,
pienso el la capital de Zhou.

 

 
Poema sin catalogar
Liu Zheng (murió en el 217)
 
El trabajo en la oficina, un revuelto agotador,
borradores, un montón de tachaduras y correcciones.
Corre el pincel, no hay tiempo ni para comer,
el sol baja presto a terminar el día y ni un descanso;
hundido entre expedientes y reportes a revisar,
la cabeza me da vueltas, estoy atontado,
dejo todo y me marcho hacia la muralla oeste,
subo a lo alto y dejo vagar a mis ojos:
los muelles cortando las aguas claras,
patos silvestres y gansos descansan en las lagunas-
¿Dónde podría conseguir un par de alas
Para irme a vagar con ustedes?
 

(Todos estamos al abrigo de la noche,
más allá de nuestros ojos
no vemos que ha todos nos urgen
el frío, el hambre, el miedo y
la incertidumbre.
Miramos el estanque,
los gansos que vuelan al sur...
¡qué fácil parece todo para ellos!
Pero no es así,
                     no
                           es
                               así.)

 

 


 
 
 
Cuento lo que tengo en mente
Zhong Chang Tong (179 – 220)
 
El Gran Camino, tan simple que es,
Y tan pocos que descubren su secreto.
Sigue tu voluntad y no habrá nada que te salga mal.
Sigue las cosas – ninguna está errada.
Desde tiempo inmemorial, ataduras y enredos,
Complicaciones, esta bonita cadena, ¿y qué la causa?
Lo único que importa ya está en cada uno de nosotros.
Manden preocupaciones al cielo, entierren los problemas,
Tiren por la ventana los Cinco Clásicos, cierren de una vez
El Libro de Canciones,
Y ese revoltijo de chatarra que son los cientos de filósofos-
Tírenlos de una vez al fuego ¡por favor!
Dejen las ambiciones en las Colinas del Oeste
Dejen flotar en el Mar el Este a vuestra mente.
Con el Aliento Primario como bote,
la brisa que haga de timón,
velas y remos en la Gran Pureza,
y hagan lo que quieran,
                   ¡con entrega y alegría!

 

 
Tres de seis poemas diversos


1
En lo alto de la torre soplan vientos lastimeros,
el sol mañanero brilla sobre el bosque del norte.
Mi hombre ha viajado miles de leguas lejos de casa,
ríos y lagos distantes me separan de él.
¿Cómo acercarme en un bote doble?
La idea de partir es casi insoportable,
Un ganso solitario vuela suavemente, aleteando hacia el sur y
al pasar por encima da un grito que me suena tristísimo.
Me acuerdo con nostalgia de mi amor, ¡tan lejano!
¿Podría enviarle con él algunas noticias?
Pero tan rápido se desvanecen cuerpo y sombra,
Ese golpetear de sus alas ha dejado dolorido a mi corazón.
 
2
Los cardos que pierden su raíz
son llevados por el viento de acá para allá.
¿¡A qué se me ocurrió partir montado en el viento!?
Me ha llevado junto con las nubes
alto, tan alto, hasta el infinito,
                 ¿qué límite puede tener el cielo?

 

Esta es la vida que un vagabundo tiene que llevar,
la de quien se convenció a sí mismo de pelear en las guerras fronterizas.
La capa de piel no es suficiente para abrigar al cuerpo,
el estómago nunca lleno, ni siquiera con raíces o cereales.
Más lejos, más lejos, no debo seguir pensando en esto:
rumiar las penas es lo que nos envejece.
 
3
En el país del sur es donde vive mi querida dama,
su cara tan delicada como los brotes del duraznero.
Por la mañana pasea por la rivera norte del río,
al atardecer recorre el islote del Xiang.
Pero estos días las mejillas sonrosadas ya no están de moda,
no quedó nadie allí que contemple su graciosa sonrisa.
En un abrir y cerrar de ojos ha llegado el fin de año,
esa belleza, tan fugaz, no va a mantenerse siempre.
 
 
Emoción
Zhang Hua (232 - 300)

Se cuenta de él que comenzó su vida como cuidador de cabras, huérfano y sin parientes que lo ayudasen. Pero su talento para la literatura, en especial como escritor de rapsodias, lo llevó a ocupar un puesto de importancia en la administración de la dinastía Jin Occidental.

La brisa sacude suavemente las cortinas y el tul del lecho,
la luna envía su luz a la habitación solitaria.
Mi esposo está lejos, en viaje oficial,
la luz de su rostro se ha esfumado de la habitación de las orquídeas,
deambulo entre las sombras y recuerdos que ha dejado.
Sólo una colcha liviana cubre la cama vacía.
¡En el colmo de nuestra dicha hallábamos tan cortas las noches!
Ahora, me desespera lo interminable de esta oscuridad.
Me abrazo a la almohada y suspiro en soledad,
abrumada por la pena, mi corazón desfallece en mí.
 
 
Apenado por la muerte de su esposa
Pan Yue (247 - 300)
 
Invierno y primavera llegaron y ya se fueron.
Una vez más el otoño alcanza al verano.
Ella volvió a La Fuente Oculta y todo el mundo
nos separa ahora para siempre.
¿Quién escuchará ahora mis secretos?
¿Para quién habré de vivir?
Trato de cumplir con mi trabajo en la Corte
y a los tumbos hago lo que puedo
tratando de solucionar las cosas
que dejé pendiente.
Pero vuelvo a casa y no puedo
dejar de pensar en ella.
Vislumbro su sombra entre las cortinas,
sus cartas, su fina caligrafía,
todavía se huele su perfume en la habitación,
sus ropas aún cuelgan en los armarios.
Se mantiene viva en mis sueños,
se desvanece en cuanto despierto y
me oprime la pena de volver a perderla.

Dos pájaros construyen un nido y
de repente queda sólo uno.
Un par de peces son separados y alejados
por la corriente.

Amanece entre la niebla, caen unas gotas,
no fui capaz de dormir en toda la noche.
Espero el momento en que calme esta pena,
no entiendo cómo Zhuangzi logró tocar el tambor
en el velorio de su mujer.
 
 
Convocando al Recluso
Zuo Si (muerto en el 306)

Se cuenta que los poemas de Zuo Si eran tan famosos que, cuando escribía una nueva rapsodia, tanta gente la copiaba que hacía subir el precio del papel en Luo Yang.
El poema llamado Convocando al Recluso es toda una muestra de cómo se idealizaba la vida en la montaña. Hace una descripción típica del lugar: Alejado, nadie en las sendas de la montaña. Ha llegado la primavera, queda algo de nieve en las laderas que ya están muy florecidas, y un arroyo corre entre bambúes y piedras de jade, delicados peces nadan en sus aguas… y nos dice:


No hacen falta cuerdas ni instrumentos de viento
Cuando las aguas de la montaña nos dan sus prístinas notas.
A qué molestarse en cantar o andar silvando,
cuando los frondosos árboles murmuran su canción al viento…
Los crisantemos son suficiente comida para mí,
Las orquídeas suficiente adorno,
Mis pies están cansados de tanto que me gusta vagar por ahí
Mi sombrero de oficial ¡cómo me gustaría tirarlo al diablo!
 
 
No le creo nada.
¿Fue Ta Chie o Han San, el que dijo:
Tantos que se llenan la boca alabando la vida en las montañas…
Pero veo a muy pocos que dejen todo y se instalen a vivir por acá.
 
 
 
Poema sobre mi estudio detrás de casa
 
Aflojé las cintas de mi sombrero, volví a vestir ropas rústicas,
me despedí de la corte y volví al campo.
Mis puertas no están construidas para que pasen carros a través de ellas,
Mis tierras no llegan a una hectárea,
Un portón de troncos en el patio,
Cantidad de orquídeas crecen junto a las ventanas.
Abrazo a mis hijos y sobrinos,
Estrecho las manos de mis vecinos y amigos.
Comemos verduras de la quinta,
Y tomamos este rico vino nuevo.
Abro mis ventanas de tablas y me quedo mirando…
Miro al río y las montañas alternadamente,
¿Quién podría entender lo que siento?
No hay a quién pueda contar esto que me pasa,
Las vigas, así sin pintar, son más agradables a la vista,
Las maderas duras no se pudren así no más,
Si las buscas, no es muy lejos que tendrás que ir,
Las maderas duras pueden durar para siempre.
 
Por maderas duras entendemos la vida rústica, simple, del campo.
 
 

Y acompañando a este, voy a traducir otro poema, uno de los afamados "19 Poemas de los Han", en el que el autor, anónimo. sacudido por las mismas miserias de siempre, llega a otra conclusión:

Hoy tuvimos una fiesta espléndida,
una delicia dificil de transmitir en palabras.
El chin fue tocado con tal delicadeza
que sus notas despertaron ecos de una belleza
fantasmal.
Dejemos a los talentosos cantar sus bonitas frases,
aquel que sepa de música, entenderá.
Una mente,
todos compartimos los mismos deseos
aunque el pensamiento permanezca no dicho:

El hombre vive este cortísimo viaje,
sacudido como polvo en un remolino.

¿Por que no, entonces, darle con el látigo
a nuestro caballo de patas largas,
y ser el primero en el camino al poder?
¿Qué beneficio nos traería quedarnos pobres y sin honor,
boyando para siempre en la amargura?
 
 

 


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