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Visita a Wei Pa,

letrado retirado

Tu Fu


 

 

En la vida es muy poco frecuente

que dos amigos vuelvan a encontrarse

como le sucede a los luceros

de la mañana y de la tarde.

 

Esta noche es distinta

a las demás noches,

pues hemos podido sentarnos juntos

bajo la luz de un mismo candil.

 

Juventud y lozanía,

¿cuánto tiempo más nos queda?

Mi barba y mis cabellos

se vuelven grises.

Recuerdo a los viejos amigos y

me doy cuenta de que más de la mitad

ya están entre los fantansmas,

pero ahora, al verte,

mi corazón se estremece de alegría.

¿Cómo podía imaginar que pasarían

veinte años antes de volver a verte?

 

La última vez no estabas casado.

No te imaginaba con una esposa e hijos.

Cermoniosamente y con respeto, alegres

saludan al viejo amigo de su padre,

y me preguntan de dónde vengo.

Enseguida ordenaste a tus chiquillos

que trajeran el vino y lo dejaran a mano.

 

Las cebollas relucen con el rocío del atardecer

y se las cocina frescas

con semillas amarillas.

Mi anfitrión me cuenta lo difícil que se ha vuelto hoy

celebrar un encuentro y

me pide disculpas una y otra vez.

 

Después de diez copas

aun no estamos borrachos,

sólo nos hemos puesto sentimentales

ante tantos recuerdos.

Mañana otra vez

nos separarán las colinas y

las cosas del mundo harán

que nos olvidemos el uno del otro...



 

 


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