Calma chicha
Gustavo Pesoa
5 de Febrero de 1996
*
retome los diarios de cheever.
aunque sus angustias me son ajenas en el subject,
su esencia recurrente, su cohabitacion atormentada
no me son ajenas un carajo
escritores que hurgan y hurgan para entender
y superar la manera en que los dias hacen la viviseccion
de la vida personal
no hay rumbo, hay un circulo enorme y repetidisimo
hasta que la rueda se detiene en cualquier punto.
*
el pobre anios y anios pegado al alcohol y a sus ganas de
acostarse con tipos. y adherido con todos sus poros a su
vida de familia y la casa y la perra y los chicos y el infierno
de una esposa amada e insoportable.
*
lo terrorifico es la normalidad de ese horror, justamente,
la coincidencia del fueguito y la casa y la familia y
el espanto que nunca encaja.
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se queja de que se le para todo el tiempo, se queja de su
lubricidad.
se ve que somos todos animalitos. pero por que no alivia
nada este conocer?
no hay consuelo en la comunion de la angustia.
*
no se encaja o se encaja?
*
hoy leia el libro en la cama y mi gata se subio a mi espalda,
se acomodo y se banio y se durmio.
cheever esta muerto.
me dormi tambien. veinte minutos redondos.
*
duermo mas y peor en general.
el insomnio es erratico. creo que porque lo vencio el cansancio, y
entonces apenas le dan respiro vuelve.
*
pero no es como hace unos meses.
*
los dias tienen de nuevo un ciclo, digamos.
y de todas maneras es interminable la sensacion de duracion.
y sin embargo es interminable la sensacion de inminencia,
de finitud.
*
sigo luego
&
ojala estes en el agua del mar sin pensar,
con un sandwich de jamon crudo y
coca cola.
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