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Poesía contemporánea de Irlanda

Varios autores

Traducida por Jorge Fonderbrider y Gerardo Romano

 


 

Austin Clarke
EL CORTEJO DE BECFOLA

Temprano una mañana de domingo,
la esposa de Diarmuid, de Irlanda, se levantó del lecho
"¿Qué pasa, Amada mía? ¿Adónde vas?
“Por la plaza y el campanario, a Glen-na Scail"
"¿Qué buscas allí?"
Unas túnicas bordadas, tres diademas,
nueve broches antiguos, filigranados,
engarzados, parte de mi dote."
"Ven, vuelve
a mi lado. Viajar en domingo, se dice, es mal augurio, y
la cama es mejor que equivocar el camino aue."
"Voy porque debo."
“No puedes viajar sola."
"Mi doncella viene conmigo."
Aprisa partieron de Tara las mujeres
hacia el sur. Entre charlas se extraviaron por sendas de hierba mora.
La leyenda las oculta esa noche en un bosque de Munster.
Fijamente las miraron unos ojos, aguardando la matanza. Pero
Becfola trepó a un roble y allí permaneció, el cálido aliento en sus talones
mientras los lobos aullaban por la comida cercana.
El miedo cerró sus ojos. El miedo se los abrió.
El corazón latía de nuevo. Los lobos se habían ido.
Lloró, desesperada, por los huesos roídos de su doncella.
Algo resplandeció entonces
como su júbilo próximo. En una hondonada
vio a un joven ligeramente ataviado
en seda púrpura con fajas de plata
y rubí en los dos largos pliegues que caían
de sus hombros musculosos, como un balón
cada uno. Trató de gritar, pero su voz era débil. Aquella espada
con piedras preciosas en la empuñadura, aquel escudo ovalado,
la salvarían del malechor, de perder
la virtud, cuando su nuevo campeón
los esgrimiera. Brazaletes y anillos se iluminaron
cuando éste se arrimó a una olla atendiendo el fuego.
Becfola corrió, trastabillando: el joven la tomó tiernamente,
la llevó junto al calor, contemplándola,
sin pronunciar una palabra. Más leños se apilaron
solos bajo la olla. Asombrada,
compartió con él la comida. La llevó luego en silencio
hasta un arroyo cercano; Becfola hundió sus manos
con las de él en el agua, bebió, secó su boca y lo siguió.
Miró hacia atrás - el fuego se había desvanecido. La sorpresa
volvió a detenerla. Estaban a orillas de un lago –
un bote de cobre se hamacaba amarrado a un islote:
el joven lo atrajo hacia la costa con un cabo
y el crujir de un trinquete, señaló, sonrió
y lo guió hasta las gradas sumergidas
de aquella casa en la isla. Becfola vio allí
hermosas camas, pero ni una sola alma. Sin una palabra,
se desnudaron como marido y mujer.
Sin una palabra, ella se acostó entre él y la pared.
Dos veces en la noche se despertaron,
se volvieron uno al otro, pero no traicionaron
al Gran Rey de Irlanda.
A la mañana siguiente el joven habló:
"Eres mi esposa ahora, pero no puedes quedarte.
Vuelve a casa, y espera a que envíe mis duendes terrenales."
"¿Cómo podré irme sola? Mi pobre doncella fue muerta en el bosque."
"Ella está sana y salva,
abrigada por un fuego inmaterial."
Esposa y doncella volvieron entonces a Tara.
Todo lo ocurrido había durado
menos de un minuto.
Becfola se desvistió rápidamente
y se acostó junto al Rey.
"Escuchaste mi buen consejo" -dijo Diarmuid,
volviéndose hacia ella - "y ahora pareces una flor dulce.
Todo ardor y murmullos, como si hubieras escapado
a un asalto de besos. ¿Por qué, me pregunto?
Becfola sintió la creciente excitación de su esposo. Se deslizó
bajo los brazos del Rey con un suspiro profano,
abriendo los suyos. Oyó el amanecer
afuera entre los olmos, y sonrió.
"Porque soy,
Amado mío, tu esposa obediente."

 




Brian Coffey
de LA MUERTE DE HECTOR


Homero dónde nació dónde yace hijo de quién
qué viajes emprendidos no se sabe Su obra
perdura testimonio de inquebrantable mirada triste contenida
Un arpa usa fondo para versos cantados
No se cortó las uñas no fue indiferente no enmascaró
la luz que suponemos había entrado una vez a sus ojos para marcar la memoria
con la exacta luz del sol al mediodía reflejada en el mar agitado por el viento
La noche negra para la muerte los colores de la mañana y la tarde para la vida
el rosa el glauco el alfombrado malva del oleaje
la anatomía mutilada el negro el blanco el rojo del hombre en guerra
los gritos las mujeres aguzando paciencia los corazones vacíos
Sus oídos abiertos a la palabra hablada y las palabras derrotan al tiempo
como arena llevada por el viento
palabras de triunfo enemistades atentas hechizos tramados malicia
torbellino de sonido continuo mezclado en un oído perfecto
alisando todo y cada cosa de manera coherente y más real que la historia
Prudente Homero que sobrevivió para escribir sus poemas
se guardó acaso sin decir en lo profundo del corazón atormentado
lo que no hubiera agradado a sus huéspedes sirvientes
ni alcanzado por resonancia el corazón de los señores envanecidos pero pudo llegar finalmente a nuestras almas confusas



 


Louis MacNeice
BAJO LA MONTAÑA


Vista de arriba
la espuma en la bahía es una pluma
que se abre... se repliega.

Visto de arriba
el campo es una falda y las parvas botones
que la mantienen al ras de la tierra.


Vista de arriba
la casa es un artefacto mudo cuya función
hace tiempo es obsoleta.

Pero cuando uno baja
las rompientes son escoria fría y las algas
sisean contra la costa nauseabundas.

Cuando uno baja
el campo es una cosecha provechosa o malograda, la fuente
de dolor en las espaldas, si no de congoja.

Y cuando uno baja
la casa es un maétstrom de amores y de odios donde uno
-que ha bajado- pertenece.


NIEVE
El cuarto se animó de repente y el amplio ventanal del mirador
mostró nieve en abundancia y rosas rojas
calladamente contiguas e incompatibles:
el mundo es más repentino de lo que imaginamos.

El mundo es mucho más bizarro de lo que pensamos,
incotregiblemente plural. Yo pelo y corto una mandarina y escupo las semillas y siento
la embriaguez de lo diverso entre las cosas.

Y el fuego arde con un sonido crepitante porque el mundo
es más malicioso y alegre de lo que uno supone
-por la lengua los ojos las orejas las palmas de la mano-.
Hay más que vidrio entre la nieve y las espléndidas rosas.



 


Louis MacNeice
EL SUICIDA


Y está, señoras y señores -a quienes no estoy guiando en realidad
era su oficina hasta hace unos minutos;
este hombre del que jamás oyeron hablar. Ahí están las facturas
en la cubeta, la ceniza en el cenicero, la agenda gris
delante de él, los archivos atestados,
el jurado cómplice de su correspondencia sin contestar
dormitando bajo el pisapapeles a la brisa que llega
de la ventana de donde saltó; y aquí está el receptor rajado
que nunca se reparó y el anotador con su último garabato
que podría ser su propia úlcera intestinal o podría ser
el laberinto florido por el que había vagado deliciosamente hasta
tropezar de pronto en una alcantarilla bajo las malvas,
consciente finalmente de todo lo que le faltaba. La punta del lápiz
obviamente se había roto, aunque, cuando abandonó este sitio
mediante una pirueta felina o un simple acto de desaparición,
para quienes lo reconocieron a pesar del revoltijo en la vereda,
ese hombre con tímida sonrisa dejó atrás
algo que estaba intacto.



 


Dents Devlin
ANK'HOR VAT


Los bosques con astas
descienden al mar.
Aquí la jungla llena de estiércol se detiene

Buda ha cubierto las paredes del gran templo
con la velocidad vegetativa de sus imágenes'

Esperemos, juntos
Ningún dios o santo occidental
sonrió jamás con la grácil furia de este dios
que pone en duda
la mirada hueca de Apolo
nuestra corona de espinas cristiana:

No hay ningún misterio en las líneas luminosas
de ese rostro intenso, animal
la sonrisa, triste, indulgente y serena
bendice sin obligar
ama sin condescendencia;
el dios, claro como el agua de una fuente
ve a través de todo, al tiempo que todo
fluye a través de él.

Una efusión de flores
cuyos nombres no conozco
la papada blanda, escarlata
las piernas blancas, cruzadas y flojas

Mientras, en la lejanía mental que me separa de la pasión,
la prolífica divinidad del templo
es una muda inscripción en pergamino.

Postrémonos ante él
su mirada se derramará como aceite sobre nosotros.


ANK'HOR VAT
The antlered forest/ Move down to the sea./ Here the dung-filled jungle pauses/ / Buddha has covered the walls of the great temple/ With the vegetative speed of his imagery// Let us wait, hand in hand// No Western god or saint/ Ever smiled with the lissom fury of this god/ Who holds in doubt/ The wooden stare of Apollo/ Our Christian crown of thorns:// There is no mystery in the luminous lines/ Of that high, animal face/ The smile, sad, humouring and equal/ Blesses without obliging/ Loves without condescension;/ The god, clear as spring-water/ Sees through everything, while everything/ Flows through him// A fling of flowers here/ Whose names I do not know/ Downy, scarlet gullets/ Green legs yielding and closing// While, at my mental distance from passion, / The prolific divinity of the temple/ Is quiet lettering on vellum.// Let us lie down before him/ His look will flow like oil over us.


Nota:
'En el verso original se lee "vegetative speed", expresión que se refiere más exactamente a la velocidad (o ritmo) de propagación o reproducción de orden vegetal, por procesos no sexuales.



 


Charles Donnelly

BARROTES EN FLOR


Luego de agudas palabras de la mente exquisita,
la protesta en la corte,
el íntimo fino intelecto coartado,
líneas rectas de prisión, paredes vacías,
una belleza sutil en un sitio simple.

Allí para forzar el pensamiento por el cerebro encerrado, tejen allí
las delgadas cuerdas del pensamiento, en calma,
hasta que la rutina del horizonte confinó
la alegría en la seguridad
y entre el rigor creció la dulzura,
misterio de los barrotes en flor.

THE FLOWERING BARS
After sharp words from the fine mind,/ protest in court,/ the intimate high head constrained,/ strait lines of prison, empty walls,/ a sublte beauty in a simple place.// There to strain thought through the tightened brain,/ there weave/ the slender cords of thought, in calm,/ until routine in prospect bound/ joy into security,/ and among strictness sweetness grew,/ mystery of flowering bars.


LA TOLERANCIA DE LOS CUERVOS

La muerte llega en gran número por problemas
resueltos en los mapas, disposiciones bien ordenadas,
ángulos de elevación y dirección;

llega inocente a manos de instrumentos que podrían gustarle a los niños, guardándolos debajo de las almohadas, inocentemente clavados en toda carne.
Y con la carne se desmorona la mente
que arrastra al pensamiento de la mente que despoja .con claridad al pensamiento de un propósito esperado.

El avance del veneno en los nervios y
el colapso de la disciplina se detiene.
El cuerpo espera la tolerancia de los cuervos.


THE TOLERANCE OF CROWS
Death comes in quantity from solved/ Problems on maps, well-ordered dispostions,/ Angles of elevation and direction:// Comes innocent from tools children might/ Love, retaining under pillows, / Innocently impales on any flesh./ / And with flesh falls apart the mind/ That trails thought from the mind that cuts/ Thought clearly from a waiting purpose.// Progress of poison in the nerves and/ Discipline's collapse is halted./ Body awaits the tolerance of crows.


 


Valentin Iremonger
ESTA HORA SU VIGILIA


Elizabeth, gélidamente tendida,
un día de primavera, nos sorprendió
con su rígida dignidad y la serenidad
de sus manos que sujetaban una cruz negra.

Con el libro y la vela y un platillo de agua bendita
nos recibió en el cuarto con la persiana baja.
Sus ojos estaban singularmente cerrados y nos arrodillamos tímidamente
advirtiendo el manchón de su cabello sobre la almohada blanca.

Esa noche nos encontramos junto al muro derrumbado
en el campo detrás de la casa donde yo vivía
y hablamos sobre eso, pero no pudimos hallar la razón
por la que nos dejó a nosotros, a los que tanto había querido.

Muerte, sí, entendíamos: algo relacionado
con la edad y la decadencia, cuerpos decrépitos; pero aquí había uno vigoroso, distante y recatado,
que no respondía a nuestros furtivos suspiros.

A la mañana siguiente, al oír al sacerdote decir su nombre,
me escapé, ya convencido,
y lloré con mis siete años contra el muro de piedra de la iglesia.
Durante dieciocho años no pronuncié su nombre

hasta este día otoñal cuando, con un ventarrón,
un vástago cayó del otro lado de mi ventana, con sus ramas
manchando con rebeldía el verde del césped. De pronto, recordé
a Elizabeth, gélidamente tendida.


THIS HOURE HER VIGILL
Elizabeth. frigidly stretched,/ On a spring day surprised us/ With her starched dignity and the quietness/ Of her hands clasping a black cross.// With book and candle and holy water dish/ She received us in the room with the blind down./ Her eyes were peculiarly closed and we knelt shyly/ Noticing the blot of her hair on the white pillow.// We met that evening by the crumbling wall/ In the field behind the house where I lived/ And talked it over, but could find no reason/ Why she had left us whom she had liked so much.// Death, yes. we understood: something to do/ With age and decay, decrepit bodies:/ But here was this vigorous one, aloof and prim,/ Who would not answer our furtive whispers.// Next morning, hearing the priest call her name, / I fled outside, being full of certainty, / And cried my seven years against the church's stone wall./ For eighteen years I did not speak her name// Until this autumn day when, in a gale,/ A sapling fell outside my window, its branches/ Rebelliously blotting the lawn's green. Suddenly, I thought/ Of Elizabeth, frigidly streched.

 


 


Valentin Iremonger

CLARA VISION DE VERANO


Cargado de hojas el jardín se espesa otra vez.
El sol y los árboles las admiran, perezosamente.
Coles y claveles, en hileras y canteros, gotean cansadamente
y allá lejos las colinas, como perros sedientos, agazapados, claman por agua.
Amor, quién murmura que todo está en orden
en esta tarde de verano, cuando nada se mueve, ni siquiera las moscas, extrañamente,
mientras descansamos en el césped, aquí debajo del peral, observando indolentes
inclinarse a las hojas, a las sombras sin duda alargarse.

Pero no siempre será verano -no para nosotros; vendrán malos tiempos
en los que tú y yo veremos con envida viejas fotografías,
recordando cómo estábamos, ahí al sol, mirando como dioses,
mientras los días de nuestras vidas, como un fruto, maduraban y se pudrían,
y cómo, junto al lago,
su superficie calma, un atardecer de agosto, caminando, reíamos
mientras el amor deslizaba sus brazos entre los nuestros y alegremente seguíamos
la senda que nos mostraba por el lecho del valle de la vida.

Habrá entonces mucho que recordar, cuando los días, como húmedas hojas del verano tardío,
no crujan bajo nuestros pasos ningún otro verano espere
al cabo de un nuevo año con delicadas ropas para vestirnos a nosotros cuya sutil belleza hace tiempo habrá languidecido;
y el brillante verdor de la Naturaleza remendará nuestros corazones con angustia
cada día en que agosto atraviese las ramas con luz del sol, cuando las hojas reciban
voluptuosamente las caricias del viento del sur
año tras año agonizante.

Y sin embargo la declinación de cada nueva estación, la deserción
de cada día, quiebra sólo nuestra esperanza y no nuestro valor, sano y salvo
en el profundo refugio de nuestra conciencia; los arbustos y los altos árboles
florecen y caen inconcientemente derrotados
en tanto el hombre, maduro por completo, cuyo orgullo lamentan los ángeles,
observa al amor apagándose algún lánguido atardecer, sin nadie alrededor,
que llega el invierno y no queda combustible, las luces no funcionan, el alquiler
no se ha renovado, y que el verano es unas sílabas apenas recordadas.


Clear View in Summer
Heavy with leaves the garden bushes again/Sun, and the trees admire them, lazily./ Cabbages and carnations, drills and beds of them, droop tiredly/ And far away the hills, like dry dogs, crouching, squeal for water. / Love, who is it whispers everything is in order/ On this summer afternoon, when nothing moves, not even the flies, strangely,/ as we relax by the lawn, here under the pear-tree, watching idly/ The leaves declining, the shadows surely lengthen.// But it won't be always summer - not for us; there are bad times coming/ When you and I will look with envy on old photographs,/ Remembering how we stood, there in the sun, looking like gods,/While the days of our lives, like fruit, swelled and decayed,/ And how by the lake,/ Its surface, one August evening, unchipped, walling, we laughed/ As love slipped his arms through ours and we gladly followed/ The path he showé"8 us through life's valley running.// There'll be much to recall then, when, like wet late summer leaves,/ The days under our tread don't rustle, no other sui imer waiting/ Around the turn of a new year with rich clothes to grace us/ Whose subtle beauty will have long since languished;/ And Nature's flashing greenness will stitch up our hearts with anguish/ Each day when August with sunlight riddles the branches, the leaves taking/ Voluptuously the south wind's caresses/ Year after dying year.// And yet the declension of each following season, each day's /Defection, splits open our hope only and not our courage, safe and sound/ In the deep shelter of our awareness; the bushes and tall trees/ Flourish and go down unconsciously in defeat/While full-grown man, whose pride the angels weep,/ Watches love itself gutter out some dull evening, nobody around, /Winter moving in, no fuel left, the lights not working, the lease/ Unrenewable, summer a seldom-remembered scat-phrase.


 



Anthony Cronin
PROFETA


Cuando volvieron los rumores a aquel pequeño caserío blanco,
rumores extraños sobre sus hábitos y su discurso,
los vecinos sacudieron la cabeza sin asombro,
su madre estaba perpleja más que orgullosa.
Y entrando al anochecer a ciudades alumbradas por lámparas,
viendo la cálida penumbra roja detrás de los postigos,
permaneciendo despierto en cuartos extraños sobre ríos,
pensaba que sería como ellos si pudiera.
Y cuando al fin el poder cortesano prestó atención
y lo clavó más tarde en ese horrible sitio, supo que
lo que intentaba decir sería olvidado
salvo por algunos tan solos como él.


PROPHET
When word came back to that small whitewashed village,/ Strange rumours of his ways and of his talk,/ The neighbours shook their heads and didn't wonder,/ His mother was bewildered more than proud./ And coming into lamplit towns at evening,/ Seeins the warm red gloom behind the blinds,/ Lying awake in strange rooms above rivers,/ He thought he would be like them if he could./ And when at last the courteous powers took notice/ And nailed him to that awful point in time/ He knew that what he meant would be forgotten/ Except by some as lonely as himself.



 


Patrick Galvin
CONSEJO A UN POETA


Sé chofer, dijo mi padre
y nunca te preocupes por la poesía.
Eso está muy bien para los ricos ellos pueden darse el lujo.
Lo que tú necesitas es dinero en el cinturón
uniforme gratis y muchos viajes.
Además, no hay nada en los versos.
Y todos los poetas son homosexuales rabiosos.

Quería ser poeta.
Otra cosa: nunca te cases
y si lo haces, cásate por dinero.
El amor, después de todo, viene solo
y cualquier puta vieja va a bailar por una libra.
Sigue mi consejo y sé chofer
El uniforme va a quedarte bien
el casamiento y los poemas seguramente te cegarán
y los poetas y enamorados están condenados al infierno.

Quería ser poeta.

¿Pero qué sentido tiene escribir poesía?
¿Le fue bien alguna vez a algún poeta?
Nunca encontré a uno que no fuera pobre
una presa de alguaciles, abogados y curas.
Sigue mi consejo y sé chofer
con tu aspecto seguramnte te va a ir bien
hasta podrías conocer a alguna viuda rica y vieja
que te deje una fortuna cuando muera

Quería ser poeta.
Bueno, revienta entonces, tus días son oscura
pobreza, miseria, matanza y pecado.
Los poemas que escribas no valdrán un centavo.
Y las mujeres con las que te cases te van a desangrar.
Sigue mi consejo y compra un revólver
y ya mismo dispárate en la nuca.
El Gobierno entonces podría juntar firmas
para que tu pobre padre no engendre otra vez.



ADVICE TO A POET
Be a chauffeur, my father said/ And never mind the poetry./ That's all very well for the rich/ They can afford it./ What you need is money in your belt/ Free uniform and plenty of travel./ Besides that, there's nothing in verse./ And all poets are raging homosexuals.// I'd still like to be a poet. // Another thing: don't ever marry/ And if you do, then marry for cash./ Love, after all, is easily come by/ And any old whore will dance for a pound./ Take my advice and be a chauffeur/ The uniform will suit you a treat/ Marriage and poems will blind you surely/ And poets and lovers are doomed to hell.// I'd still like to be a poet. // But where's the sense in writing poetry?/ Did any poet ever make good?/ I never met one who wasn't a pauper/ A prey to bailiffs, lawyers and priests./ Take my advice and be a chauffeur/ With your appearance you're bound to do well/ You might even meet some rich old widow/ Whol'll leave you a fortune the moment she dies.// I'd still like to be a poet. / / Well, blast you then, your days are darkened/ Poverty, misery, carnage and sin./ The poems you'll write won't be worth a penny./ And the women you many will bleed you to death./ Take my advice and buy a revolver/ Shoot yourself now in the back of the head./ The Government then might raise a subscription/ To keep your poor father from breeding again.




MENSAJE PARA EL EDITOR


Señor -

Que Dios perdone a la gente de este pueblo
porque yo no puedo.
Cuando me caí muerto en la calle
hace tres semanas
pensé que me enterrarían con pompa.
Un ceremonia oficial era lo menos
con los Jefes de Gobierno y la Nobleza en el séquito.
Incluso esperaba ansioso la oración fúnebre en irlandés
con algunas palabras sobre mis logros pasados:
Nuestro mayor poeta, un sitio en el cielo para el hombre
y cuánto más hubiera merecido.

¿Pero lo tuve acaso?
Mi cuerpo estuvo tirado en Baggot Street
una quincena
antes de que alguien lo notara.
Y cuando finalmente fue llevado
a la morgue
fui profanado por un estudiante de medicina
incapaz de abrir un paquete de papas fritas
mucho menos el cuerpo de vuestro mayor poeta.



Después, para añadir indignidad
fui metido en un nicho refrigerado
y algún tarado pegó una etiqueta en mi pie
que decía: bardo desconocido - probablemente extranjero.

Si no hubiera sido
por un borracho de Cork
que pensó que yo era su hermano muerto
todavía estaría allí sin reclamar.
Al menos
el hombre tuvo la decencia de enterrarme.
¿Pero dónde estoy?
En algún cementerio común en un cajón
rodeado de campesinos
y gente sin ningún antecedente.
Cuando pienso en los poemas que escribí
y en las grandes profecías que hice
me dan ganas de ahogarme.

No puedo escribir ahora
porque el ataúd es demasiado estrecho
y no hay luz.
Estoy tratando de mandar esto a través de un medium
pero ya sabe cómo son –
bastardos que golpean la mesa
apestando a ectoplasma.
Si se las arregla para recibir esto
me alegraría que lo publique.
No tiene caso pedirle que
me mande un ejemplar –
ni siquiera conozco mi dirección.


MESSAGE TO THE EDITOR
Sir -/ The Lord pardon the people of this town/ Because I can't./ When I dropped dead in the street/ Three weeks ago/ I thought they'd bury me in style./ A state funeral was the least of it/ With heads of Government and the Nobility/ In attendance./ I even looked forward to the funeral oration/ In Irish/ With a few words on my past achievements:/ Our greatest poet, a seat in heaven to the man/ And how I deserved better.// But did I get it?/ My corpse lay in Baggot Street/ For a fortnight/ Before anyone noticed it./ And when I was finally removed/ To the mortuary/ I was abused by a medical student/ Who couldn't open a bag of chips/ Let alone the body of your greatest poet./ Then, to add to the indignity/ I was pushed into an ice-box/ And some clod stuck a label on my foot/ Saying: unknown bard - proablby foreing. / / If it wasri t/ For a drunken Corkman/ Who thought I was his dead brother/ I'd still be lying there unclaimed./ At least/ The man had the decency to bury me. / But where am I?/ Boxed in some common graveyard/ Surrounded by peasants/ And people of no background./ When I think of the poems I wrote/ And the great prophecies I made/ I could choke.// I can't write now/ Because the coffin is too narrow/ And there's no light./ I'm trying to send this/ Through a medium/ But you know what they're like -/ Table-tapping bastards/ Reeking of ectoplasm./ If you manage to receive this/ I'd be glad if you'd print it./ There's no point in asking you/ To send me a copy - / I doe t even know my address.





MI PADRE HABLABA CON LOS CISNES

Apoyado en la baranda
del Puente de South Gate
mi padre hablaba con los cisnes
recordando sus días
con los Royal Munster Fusiliers.

La India era el alba
Las mujeres distantes
El sol se acunaba en los brazos de él.
A veces,
cuando las nubes eran color vino
se lavaba la-cara en el Ganges.

Los cisnes remontaban desde el Lee
desplegando las alas.

2
Apoyada en las oscuridades
de su cuarto crepuscular
mi madre hablaba con Dios
recordando a Pearse
y el aliento de Connolly.

Irlanda era nueva
Los hombres altos
La tierra reflejaba su brillo.
A veces,
cuando las águilas chillaban
recorría los caminos a Belén.

Dios abría sus ojos
Poca cosa para un milagro.

De esos dos nací
El Ganges moviéndose con el Lee
y estruendo de artillería creciendo hasta perderse.
Mi madre se vistió de verde hasta que murió.
Mi padre murió con los cisnes.

Sólo los ríos siguen
sangrando suavemente.



MY FATHER SPOKE WITH SWANS
Leaning on the parapet/ Of the South Gate Bridge/ My father spoke with swans/ Remembering his day/ With the Royal Munster Fusiliers. // India was dawn/ The women cool/ The sun cradled in his arms./ Sometimes,/ When the clouds were wine/ He washed his face in the Ganges.// The swans rose from the Lee/ And held their wings.

2
Leaning on the mysteries/ Of her twilight room/ My mother spoke with God/Remembering Pearse/ And the br°ath of Connolly.// Ireland was new/ The men tall/ The land mirrored their brightness./ Sometimes,/ When the eagles called/ She walked the roads to Bethlehem../ / God opened his eyes/ A loss for miracles./ / From these two I was born/ The Ganges swaying with the Lee/ And gunfire rising to a fall./ My mother wore green till she died/ My fahter died with swans./ / Only the rivers remain/ Slow bleeding.



 


Desmond O'Grady
PROPOSITO


Contemplé mis días y vi que
con la primera afirmación del verano
debo dejar todo lo que conocí:
la casa, la familiaridad de la familia,
compañeros y recuerdos de la niñez,
un porvenir cortado como un traje a medida,
una vida ordenada entre mis amigos de la escuela.

Contemplé cara a cara a mi futuro:
vi viajes a lugares distantes, la diaria pelea para sobrevivir
en ciudades extranjeras con lenguas extranjeras
y pequeños cuartos alquilados durante noches
sin compañía, con a veces el consuelo
de un amable brazo anónimo sobre la almohada.

Contemplé los rostros a mi alrededor
y vi el final de mis días corno un barco que regresa,
con su vigía cantando en las jarcias,

Vi mi vida y fui hacia ella,
como un marino parte solo a la noche de su casa
y va hacia el puerto con sus pertenencias atadas,
y zarpa hacia la oscuridad.

PURPOSE
I looked at my days and saw that/ with the first affirmation of summer/ I must leave all I knew: the house,/ the familiarity of family./ companions and memories of childhood,/ a future cut out like a tailored suit./ a settled life among school friends.// I looked face to face at my future:/ 1 saw voyages to distant places,/ saw the daily scuffle for survival/ in foreign towns with loreing tonges/ and small rented rooms on companionless/ nights with sometimes the solace/ 01 a gentle anonymous arm on the pillow.// I looked at the faces about me/ and saw my day's end as a returned ship,/ its witness singing in the rigging.// I saw my life and I walked out to it./ as a seaman walks out alone at night frouo/ his house down to the port with his bundled/ belongings. and sails into the dark.

 


 


Pádraig J. Daly
QUEJA


Te contaré, Señor, de una mujer tuya,
cuya fe se vio, de pronto, conmovida
y volviendo el rostro a la pared, murió.

Recuerdo cómo cantaba de tu amor,
regocijándose en tus minúsculos dones;
los junquillos perfumados,

las matas de grosellas en flor,
la tierra húmeda
le hablaban inequívocamente de Tu benevolencia.

Te recuerdo, Señor, cómo, abatida,
se contrajo como el perro de un gitano,
su esperanza ida, la piel floja alrededor de los huesos.

¿Dónde estabas, Señor, cuando ella te llamó?`
¿Y dónde estaba el amor que la profundidad ni la altura ni ninguna cosa mortal pueden superar?

¿Te complace, Señor, que la voz de tu gente
sea la voz de la liebre desgarrada por los sabuesos?


COMPLAINT
I will tell you, Sir, about a woman of yours,/ Who suddenly had all her trust removed/ And turned to the wall and died.// I remember how she would sing of your love,/ Rejoice in your tiniest favour;/ The scented jonquils,// The flowering currant bush,/ The wet clay/ Spoke to her unerringly of benevolence.// I remind you, Sir, of how, brought low,/ She cowered like a tinker's dog,/ Her hope gone, her skin loose around her bones.// Where were you, Sir, when she called out to you?/ And where was the love that height nor depth/ Nor any mortal thing can overcome?// Does it please you, Sir, that your people's voice/ Is the voice of the hare torn between the hounds?


DOLOR


Como, bebo, duermo y sueño dolor.
Ayer acompañé a un niño hasta su tumba; hoy a un anciano.

Veo consumirse a una persona
que he llegado a amar, hermosa como el viento;
y tropiezo torpemente en el pesar que la envuelve.

Me siento con esposos enopequeñas salas de visita,
llenas de humo, analizando tus razones;
con madres deshechas, con hijos consternados.

Tu pueblo murmura en tu contra amargamente;
¿cómo puedo conducirlos?


SORROW
I am eating, drinking, sleeping, dreaming sorrow./ Yesterday I followed a small child to its grave;/ Today, an old man.// I watch one I have grown to love,/ Beautiful as the wind, languish;/ And I flounder in the grief around her.// I sit with husbands in little smoky visiting ron*ns, / Parsing your reasons-,/ Whit broken mothers, with dismayed children.// Your people mutter bitterly against you;/ How can I carry them?



MINISTROS


Es a nosotros a quienes se quejan por tus fracasos;
cuando el dolor se prolonga toda la noche,
cuando la gente se reúne con impotencia alrededor de una cama,
cuando la angustia agota al corazón,
nos toca a nosotros soportar la ira.

Cuando el amor se acaba,
cuando los amigos se han ido,
cuando los mundos son escombro,
cuando los ojos no pueden alzarse para ver el sol,
la gente nos pide explicación; y nosotros estamos mudos.

Cuando la furia en tu contra es un mar rabioso
somos las primeras rocas de la costa.

MINISTERS
It is we who are kicked for your failures:// When pain last across the night,/ When people gather helplessly around a bed,/ When grief exhausts the heart,/ It is we who must bear the anger. / / When love fails, / When friends are gone, / When worlds ar rubble,/ When eyes cannot lift to see the sun,/ People ask us to explain; and we are dumb.// When rage against you is a fierce sea/ We are the first rocks on the shore.







Ciaran Carson
DRESDE


A Caballo Boyle lo llamaban Caballo Boyle por su hermano Mula;
aunque nadie sabe por qué a Mula lo llamaban Mula. Una vez estuve allí, o mejor dicho, casi estuve allí una vez. Pero esa es otra historia.
Sea como fuere, ellos vivían en esa casa rodante decrépita, a no más de dos millas de Carrick,
invadidos por pirámides barrocas de latas vacías de porotos cocidos, herrumbres
y ocres, indicios del otoño fundiéndose en el crepúsculo. Caballo creía
que eran tan buenas como un perro guardián, y a decir verdad
uno no podía acercarse al lugar sin que se le cayera algo encima:
sobrevenía una avalancha menor- más como una campanilla de negocio, en realidad,

las viejas, esas con una cuerda atada al picaporte. Creo,
y cuando uno entraba, la campana sonaba en el negocio vacío, olor
a jabón y a turba y a dulces te llegaban desde la oscuridad. Tabaco.
Hilo. Cuerda. Y, por supuesto, anaqueles y pirámides de latas.
Una vieja aparecía desde el fondo - había una cacerola chirriante por ahí,
en algún lado, un olor a huevos y tocino - y te preguntaba qué querías;
o más bien, no preguntaba; hablaba del tiempo. Ese día
había llovido, pero estaba despejándose. Acababan de poner las papas.
Sólo había ido para pasar el tiempo, así que compré por comprar algo un paquete de Gold Leaf'.

Todo ese tiempo se escuchaba continuamente una fritura. O quizás ten la una hija allí adentro
en alguna parte, aunque no había oído hablar a los vecinos de eso; si alguien lo sabía,
debía ser Caballo. Caballo estaba muy atento a los rumores.
Y era el hombre indicado para las cosas de actualidad; tenía la única TV en el lugar.
Al anochecer salía a hacer sus rondas, para decirle a todo el pueblo las últimas noticias
sobre la situación de Medio Oriente, un ataque con mortero en Mullaghbawn -
las malditas cosas, por supuesto, nunca andaban bien - y entonces contaba la historia
de cómo en su juventud era muy distinto. Miren, por ejemplo, al joven Flynn,
al que le ordenaron que tomara ese colectivo y pasara algunos panes de gelinita

por la frontera, a Derry, cuando a la RUC2 - ¿o era la RIC?3
le pasaron el dato. El colectivo fue detenido, subió el policía. El joven Flynn
se portó como un hombre, por supuesto: confesó inmediatamente. Abrió el bolso
y dio la bomba, su rango y número de serie. Exactamente
como si fuera una ristra de salchichas. Por supuesto, la cuestión era que, la bicicleta del policía
había pinchado, y él no conocía en absoluto al joven Flynn. Lo único que quería
era llegar a su casa para el té. Flynn estuvo adentro siete años y aprendió a hablar
el mejor irlandés. Tenía trece palabras para una vaca en celo;
una palabra para el tercer banco de remeros en un bote, una para la estela de un barco sobre la marea menguante.

Sabía los nombres arcaicos de insectos, flores, por qué este lugar se llamó
como se llamó: Carrick, por ejemplo, era una roca. En eso tenía toda la razón -
como dijo el hombre, Cuando se compra carne se compran huesos,
cuando se compra tierra se compran piedras.
Costaría mucho encontrar un metro cuadrado en toda la maldita parroquia
que no estuviera lleno de piedras y guijarros. Hasta ese día podía oír rechinar
y raspar cuando la pala daba contra el suelo, recordándole los huesos rotos:
cavando en un cementerio, quizás - o mejor todavía, tratando de cavar en un terreno rellenado
con porcelana rota y objetos enlozados - ese sonido que da escalofríos
cuando la tiza chirría en el pizarrón, o al palearse cenizas del fogón.

El maestro McGinty - después seguía con McGinty, y la disciplina, las capitales
de Sudamérica, las Melodías de Moore4, la Batalla de Clontarf, y
Respóndeme a esto, un hombre educado como tú: ¿Qué camina en cuatro patas cuando es niño,
Dos cuando crece y tres cuando es viejo? Fingí
no saberlo. Surgía entonces la faja de cuero de McGinty, rellena
con monedas de tres peniques para darle peso y para que lastimara. Por supuesto, nunca le hizo
ningún mal: Puedes llevar un caballo alagua, pero no podrías hacerlo beber.
El mismo estaba casi a punto de ser sacerdote.
Y muchos mocosos dejan la escuela tan sabios como cuando llegaron.
Carrowkeel era el lugar de donde vino McGinty - Comarca Angosta, explicó Flynn -
mucho antes de los Disturbios-5, un lugar que era tan pobre y hosco,
hubiera dicho Caballo, que los hombres eran conocidos por comer su cena de un cajón.
Que cerraban ni bien entraba uno.
Contaba esto en la mesa de la cocina, encorvado y furtivo, mirando de reojo
por la ventana - entre los bamboleantes minaretes de herrumbre, por el camino de setos oscuros -
hacia donde podría aparecer un extraño, un transeúnte, o lo que era quizás peor,
alguien a quien conociera. Alguien que quisiera algo. Alguien que estuviera hambriento.
Claro, quién podría subir tropezando por el sendero en ese instante sino su hermano

Mula. Me olvidé de decir que eran gemelos. Eran como dos -
no, no como arvejas en una vaina, porque este no es el momento ni el lugar para meterse
a comparar, y esta es realmente la historia de Caballo, Caballo que -ahora redondeo -
voló sobre Dresde durante la guerra. Había emigrado primero, a
Manchester. Algo que ver con chatarra - maquinaria sobrante de hilandería,
volantes gigantes, telares rotos que, con el tiempo, serían barcos o aeroplanos.
Dijo que se gastó los dedos hasta el hueso.
Y entonces, en un arranque, se unió a la RAF6. Se convirtió en un artillero de retaguardia.
Entre todas las misiones, Dresde le rompió el corazón. Le hacía recordar la porcelana.
Según lo recordaba, mucho después, podía oír, o casi oír
entre las rápidas y caprichosas explosiones, un millar de ecos tintineantes
a lo largo del mapa de Dresde, depósitos llenos de porcelana se estremecíán, oscilaban
y desplomaban, una avalancha de porcelana, como barro y en cascada: querubines
pastoras, estatuillas de la Esperanza y la Paz y la Victoria, delicados fragmentos de hueso.
Se acordaba en particular de una figura de su niñez, una lechera
de pie en la repisa. Cada noche cuando se arrodillaban para el rosario,
sus ojos erraban hacia donde ella parecía llamarlo, sonriente,
ofreciéndole, eternamente, su cántaro de leche, su boca de rosa y crema.

Un día, tratando una vez más de agarrarla, sus dedos vacilaron y se le cayó.
Bajó una lata de bizcochos y la abrió.
Aspiró un antiguo incienso: cosas como lápices, rapé, tabaco.
Sus medallas de guerra. Un rosario roto. Y ahí, la mano blanca de la lechera, el ofrecido
cántaro de leche, todo aquello sobrevivió. Afuera había un arrastrar de pies
y una risita entre dientes; yo ya conocía el paso de Mula, su cuidadoso bamboleo de borracho
por entre las pilas de latas. Podría haberme quedado a la noche, pero no hay tiempo
para volver a eso ahora; de todos modos, difícilmente podría rehacer lo andado.
Salí por entre los barrotes oxidados, la cama rota que hacía de puerta.


DRESDEN
Horse Boyle was called Horse Boyle because of his brother Mule;/ Though why Mule was called Mule is anybody's guess. I stayed there once, / Or rather, I nearly stayed there once. But that's another story./ At any rate they lived in the decrepit caravan, not two miles out of Carrick,/ Encroached upon by baroque pyramids of empty baked bean tins, rusts/ And ochres, hints of autumn merging into twilight. Horse believed/ They were as good as a watchdog, and to tell you the truth/ You couldn't go near the place without something falling over:/ A minor avalanche would ensue - more like a shop bell, really,// The old-fashioned ones on string, connected to the latch, I think,/ And as you entered in, the bell would tinkle in the empty shop, a musk/ Of soap and turf and sweets would hit you from the gloom. Tobacco./ Baling wire. Twine. And, of course, shelves and pyramids of tins./ An old woman would appear from the back - there was a sizzling pan in there,/ Somewhere, a whiff of eggs and bacon - and ask you what you wanted;/ Or rather, she wouldn't ask; she would talk about the weather. It had rained/That day, but it was looking better. They had just put in the spuds./ I had only come to pass the time of day, so I bought a token packet of Gold Leaf.// All this time the fry was frying away. Maybe she'd a daughter in there./ Somewhere, though I hadn't heard the neighbours talk of it; if anybody knew./ It would be Horse. Horse kept his ears to the ground./ And he was a great man for current affairs; he owned the only TV in the place./ Come dusk he'd set off on his rounds, to tell the whole townland the latest/ Situation in the Middle East, a mortar bomb attack in Mullaghbawn -/ The damn things never worked, of course - and so he'd tell the story/ How in his young day it was very different. Take young Flynn, for instance,/ Who was ordered to take this bus and smuggle some sticks of gelignite/ / Across the border, into Derry, when the RUC - or was it the RIC? -/ Got wind of it. The bus was stopped, the peeler stepped on. Young Flynn/ Took it like a man, of course: he owned up right away. He opened the bag/ And produced the bomb, his rank and serial number. For all the world/ Like a pound of sausages. Of course, the thing was, the peeler's bike/ Hag got a puncture, andhe didn't know young Flynn from Adam. All he wanted/ Was to get home for his tea. Flynn was in for seven years and learned to speak/ The best of Irish. He had thirteen words for a cow in heat;/ A word for the third thwart in a boat, the wake of a boat on the ebb tide.// He knew the extinct names of insects, flowers, why this place was called/ Whatever: Carrick, for example, was a rock. He was damn right there -/ As the man said, When you buy meat you buy bones, when you buy land you buy stones. / You'd be hard put to find a square foot in the whole bloody parish/ That wasn't thick with flints and pebbles. To this day he could hear the grate/ And scrape as the spade struck home, for it reminded him of broken bones:/ Digging a graveyard, maybe - or better still, trying to ig a reclaied tip/ Of broken deiph and crockery ware - you know that sound that sets your teeth on edge/ When the calk squeaks on the blackboard, or you shovel ashes from the stove?// Master McGinty - he'd be on about McGinty then, and discipline, the capitals/ Of South América, Mooré s Melodies, the Battle of Clontarf, and/ Tell me this, and educated man like you: What goes on four legs when it'syoung,/ Two legs when-it's grown up, and three legs when it's old? I'd pretend/ I didn't know. McGinty's leather strap would come up then, stuffed/ With threepenny bits to give it weight and sting. Of course, it never did him/ Any harm: You could take a horse to water but you couldn't make him drink./ He himself was nearly going on to be a priest./ And many's the young cub left the school, as wise as when he came.// Carrowkeel was where McGinty came from - Narrow Quarter, Flynn explained -/ Back before the Troubles, a place that was so mean and crabbed, / Horse would have it, men were known to eat their dinner from a drawer. / / Which they'd slide shut the minute you'd walk in./ He'd demonstrate this at the kitchen table, hunched and furtive, squinting/ Out the window- past the teetering minarets of rust, down the hedge-dark aisle -/ To where a stranger might appear, a passer-by, or what was maybe worse, / Someone he knew. Someone who wanted something. Someone who was hungry./ Of course who should come tottering up the lane that instant but his brother/ / Mule. I forgot to mention they were twins.They were as like two -/ No, not peas in a pod, for this is not the time nor the place to go into/ Comparisons, and this is really Horse's story. Horse who - now I'm getting/ Round to it - flew over Dresden in the war. He'd emigrated first, to/ Manchester. Something to do with scrap - redundant mill machinery,/ Giant flywheels, broken looms that would, eventually, be ships, or aeroplanes./ He said he wore his fingers to the bone./ And so, on impulse, he had joined the RAF. He became a rear gunner./ Of all the missions, Dresden broke his heart. It reminded him of china.// As he remembered it, long afterwards, he could hear, or almost hear/ Between the rapid desultory thunderclaps, a thousand tinkling echoes -/ All across the map of Dresden, store-room full of china shivered, teetered/ And collapsed, an avalanche of porcelain, slushing and cascading: cherubs, / Shepherdesses, figurines of Hope and Peace and Victory, delicate bone fragments./ He recalled in particular a figure from his childhood, a milkmaid/ Standing on the mantelpiece. Each night as they knelt down for the rosary,/ His eyes would wander up to where she seemed to beckon to him, smiling, / Offering him, eternally, her pitcher of milk, her mouth of rose and cream. / / One day, reaching up to hold her yet again, his fingers stumbled, and she fell./ He lifted down a biscuit tin, and opened it./ It breathed an antique incense: things like pencils. snuff, tobacco./ His war medals. A broken rosary. And there, the milkmaid's creamy hand, the outstretched/ Pitcher of milk, all that survived. Outside, there was a scraping/ And a tittering; I knew Mule's step by now, his careful drunken weaving/ Through the tin-stacks. I might have stayed the night, but there's no time/ To go back to that now, I could hardly, at any rate, pick up the thread./ I wandered out through the steeples of rust, the gate that was a broken bed.


Notas:
' Marca de cigarrillos.
2 Sigla correspondiente a la Royal Ulster Constabulary, policía de Irlanda del Norte.
3 Sigla correspondiente a la Royal Irish Constabulary, policía de toda Irlanda antes de que se declarase la independencia. 4 Se refiere a Thomas Moore (1779-1852), autor de canciones y poeta irlandés, inspirado generalmente en temas nacionales. Sus Melodies, publicadas en diez partes entre 1808 y 1834, se consideran como lo mejor de su producción. s "The Troubles" ("Los Problemas" o "Los Disturbios") es la denominación que se le da en Irlanda a dos momentos críticos de su historia: el primero corresponde a los hechos ocurridos durante la guerra civil, en la década de 1920; el segundo - que es al que se refiere el texto del poema-, se aplica a los actos de resistencia posteriores al endurecimiento de la posición británica en Irlanda del Norte a partir de fines de la década de 1960.
4 Sigla correspondiente a la Royal Air Force (Fuerza Aérea Real Británica).

 


 


Tom Paulin
ARTHUR


Todo el mundo tenía alguien que le obsequiaba naranjas,
soberanos o florines lustrosos,
que usaba sacos verde-botella, que fumaba
una pipa de arcilla el día de St. Swithin1
y que calentaba su cerveza metiendo un atizador al rojo vivo en la jarra de litro.
Pero tú, tú eres distinto.
Tú partiste antes de que millones se calzaran las polainas
y huyeran al mar, a las praderas, a New York,
donde te arrojaron a una celda por haberle dicho a alguien
que el pelo rubio te hacía espía de Alemania.
Después del telegrama solicitando
tu certificado de nacimiento,
nadie en la Isla supo nada de tí
hasta que el Armisticio trajo una carta de una esposa
de la que nadie nunca había escuchado.
La dejaste con el niño.
Ella quería dinero.
Tú estabas en algún lugar de Sudamérica en la mayor libertad, la libertad
de desde-entonces-nunca-más-se-supo-de-él.


Así es que te veo a veces
remontando el Orinoco o el Río de la Plata
con rifle, mestizo fiel y una querida nativa,
atravesando ciudades de estuco derruido y cubierto
de lianas y anaconadas,
pasando por sus teatros abandonados
donde solía cantar Caruso entre un millón de botellas
de espumante importado.
O te veo si no en las repúblicas de abasto,
tomando ron por el puerto en Buenos Aires,
esperando que te cambie la suerte;
las noches cálidas y pegajosas, las noticias de Europa,
los criminales de guerra anidando como murciélagos
en la pringosa oscuridad.

Tu hermana creyó ver tu rostro una vez en una escena,
entre el gentío. Fue al cine toda una semana,
aguardando tu opaca aparición. Ella piensa
que estás vivo, sentado en la galería de tu hacienda,
mi tío abuelo perdido, el rubio temerario indestructible
que andaba siempre haciéndose la rata y saltando
del muro del puerto.

Lo que yo quiero saber es
cómo lo hiciste,
cómo te libraste de una prudencia heredada
o si es que sencillamente nunca la conociste.
Creo que tu tumba está perdida
en la espesura de un continente tropical.
Eres un recuerdo que dejó de emitir señal.
Y aunque te pusieron el nombre por el rey que supuestamente
despertará y regresará algún día,
yo sé que si te aparecieras en mi puerta,
un viejo lobo de mar con un cinturón de cuero gastado
y un rostro que he visto antes en otra parte,
no serías bienvenido.
Querría que te fueras.

 


Nota:
'Santo irlandés en cuyo día los curas bendicen las gargantas de los fieles.


ARTHUR
Everyone's got someone who gave them oranges,/ Sovereigns or rubbed florins,/ Who wore bottle-green blazers, smoked/ A churchwarden pipe on St Swithin's day./ And mulled their ale by dousing red-hot pokers/ In quart jars./ But you, you're different./ You pushed off before the millions wrapped their puttees on/ And ran away to sea, the pairies, New York/ Where they threw you in jail when you told someone/ Your blond hair made you a German spy./ After the telegram demanding/ Your birth certificate/ No one on the Island knew anything about you/ Until the Armistice brought a letter/ From a wife they'd never heard of./ You'd left her with the baby./ She wanted money./ You were somewhere in South America/ In the greatest freedom, the freedom/ Of nothing-was-ever-heard-of-him-since.// So I seeyou sometimes/ Paddling up the Orinoco or the River Plate/ With rifle, trusty mongrel and native mistress/ Passing cities of abandoned stucco/ Draped with lianas and anacondas,/ Passing their derelict opera houses/ Where Caruso used to warble/ Among a million bottles of Imported bubbly./ Or else I watch you among the packing-case republics,/ Drinking rum at the seafront in Buenos sires/ And waiting for your luck to change,/ The warm sticky nights, the news from Europe,/ Then the war criminals settling like bats/ In the greasy darkness./ / Your sister thought she saw your face once/ In a crowd scene -/ She went to the cinema for a week, watching/ For your pale moment. She thinks/ You're still alive, sitting back/ On the veranda of your hacienda,/ My lost great uncle, the blond/ Indestructible dare-devil/ Who was always playing truant and jumping/ Off the harbour wall. / / What I want to know is/ How you did it. / How you threw off an inherited caution/ Or just never knew it./ I think your grave is lost/ In the mush of a tropical continent./ You are a memory that blipped out./ And though they named you from the king/ Who's supposed to wake and come back/ Some day,/ I know that if you turned up on my doorstep,/ An old sea dog with a worn leather belt/ And a face I'd seen somewhere before,/ You'd get no welcome./ I'd want you away.




 


Peter Sirr
CUERPO Y ALMA


Cordero desgrasado, mermelada de damasco, pan mojado en leche
mientras cebollas, ajo y jenjibre se suavizan

sin haber olvidado las bananas,
las hojas de laurel

ni dos huevos batidos en la leche sobrante
y todo para ser horneado, y servido

sobre una base de arroz azafranado
cosas que se consiguen

en la mayoría de los buenos kioskos, el único
todavía abierto, el triste negocio

que también vende zoquetes en pilas de a seis
grises, azul marino, negros, puestos en una canasta

como un altar cerca de las góndolas frías
donde manteca, leche, fiambres, queso

se ubican detrás de velos de plástico,
todo el negocio un altar para mantener la desolación

oh compradores de sombríos zoquetes y manteca
los insomnes que se levantan

y llegan corriendo al lugar, descalzos, sin aliento
señalándole cosas a la mujer sentada detrás del mostrador

delante de los cigarrillos, al lado de la máquina del Lotto, cerca
de los bastoncitos de chocolate; y el que vuelve a casa caminando, cansado

desde la fiesta lejana, el cordero desgrasado, el fuego lento
debajo de la pesada sartén, el ajo, las cebollas, la luz

damasco, el pasto lechoso, los corderos danzantes
en los cráteres del planeta, las mujeres durmiendo sobre camas de jenjibre

entrando en un sueño para comprar
brazaletes, sedas, mermelada de damascos.



BODY AND SOUL
Minced lamb, apricot jam, milky bread/ while onions, garlic, ginger soften// not having forgotten bananas, bay leaves/ nor neglected/ two eggs beaten into the remaining milk/ the whole to be baked, and served/ on a bed of saffron rice/ details available// in most good newsagents, the one/ still open, the sad small place// selling also socks in piles of six/ grey, navy, black, set down in a basket/ / shrine-like near the cold shelves/ where butter, milk, rashers, cheese// sit behind plastic veils,/ the whole shop a shrine to the sustenance of desolation//oh purchasers of sombre socks and butter/ the restless having woken// and hurried to the place. barefoot, breathless/ pointing things out to the woman who sits behind the counter// in front of the cigarettes, beside the Lotto machine. near/ the chocolate fingers: and exhausted walker home// from the faraway party, the minced lamb, the low flame/ under the heavy pan, the garlic, the onions, the apricot// light, the milky grass, the lambs dancing/ in the planet's craters, the women sleeping on beds of ginger// entering in a dream to buy/ bangles, silks, apricot jam.



 


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